La situación hídrica de los principales ríos que rodean la provincia de Misiones continúa marcada por caudales inferiores a los valores habituales. Aunque el escenario es menos crítico que durante la sequía registrada entre 2021 y 2022, especialistas advierten que las lluvias siguen siendo insuficientes para recuperar plenamente el comportamiento normal de las cuencas.
El ingeniero Juan Borús, responsable del área de pronóstico hidrológico del Instituto Nacional del Agua, analizó la situación en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones y sostuvo que el panorama climático se mantiene estable desde hace varios meses.

“El marco climático es estable, sin grandes cambios en los últimos cinco meses y sin una visión clara de un cambio de tendencia, tanto en el Paraná como en el Uruguay e Iguazú”, explicó el especialista.
Según indicó, la distribución de las precipitaciones en la región responde cada vez más a dinámicas locales y no tanto a los fenómenos globales tradicionalmente observados, como El Niño o La Niña.
“Parecería como que la distribución de lluvias en nuestra región responde a parámetros regionales, no tanto a los globales. Desde hace bastante tiempo lo que pasa en el Pacífico es poco relevante para definir la distribución de lluvias sobre nuestra región”, señaló.
En ese contexto, el especialista explicó que las precipitaciones registradas en la Cuenca del Plata se han comportado de forma irregular durante los últimos meses. En algunos sectores se alcanzaron niveles cercanos a los promedios históricos, aunque en la mayoría de las áreas las marcas quedaron por debajo de lo normal.
“El marco climático no ha cambiado y eso significa que, en general, la cuenca del Plata ha tenido lluvias muy erráticas. En algunos lugares alcanzan los valores normales, pero en la mayoría están siendo inferiores”, detalló.
Uno de los casos que refleja esta situación es el del Río Uruguay, que durante gran parte del año pasado mantuvo un comportamiento relativamente estable gracias a una frecuencia aceptable de precipitaciones.
“Durante todo el año pasado tuvo una buena frecuencia de lluvias y eso permitió que se mantuviera dentro de una condición de suelo normal”, explicó Borús. Sin embargo, aclaró que en los últimos meses se observa una disminución clara de la actividad sobre esa cuenca.
“Actualmente la disminución de lluvias es muy evidente y eso hace que estemos hablando ya de aguas bajas en el Uruguay”, remarcó.
Una situación similar ocurre con el Río Iguazú, donde también se registra una reducción de los aportes hídricos.
“Este río también ha tenido una disminución de las lluvias por debajo de lo normal, no muy por debajo, pero sí está en bajante”, señaló.
Pese a este escenario, el especialista aclaró que el contexto actual es menos severo que el registrado durante la gran sequía que afectó a gran parte de Sudamérica hace pocos años.
“Si comparamos el marzo de 2026 con el marzo de 2022, la diferencia es claramente a favor de este año”, afirmó.
No obstante, el investigador advirtió que todavía no se logró recuperar plenamente el equilibrio hidrológico de los sistemas fluviales. Según explicó, la clave para revertir esta situación radica en la frecuencia de las lluvias y no solamente en los volúmenes acumulados.
“Desde el punto de vista hidrológico lo que realmente importa es que las lluvias tengan una frecuencia de eventos normales, porque de allí provienen los excedentes que alimentan los ríos. Eso es lo que todavía no está pasando”, indicó.
En el caso del Río Paraná, el especialista señaló que las precipitaciones con cierta continuidad se registran principalmente en el sector norte de la cuenca, donde se ubican varios embalses hidroeléctricos. Sin embargo, incluso en esa región los volúmenes siguen siendo limitados.
“Igualmente allí los montos son bastante acotados y tampoco se dan eventos que permitan esperar una respuesta normal del sistema”, reconoció.
A pesar de las dificultades, Borús sostuvo que la situación general muestra una leve mejora en comparación con los años más críticos.
“Si se lo compara con 2021 o 2022 no hay duda de que estamos mejor. Estamos un escaloncito más cerca de lo normal”, resumió.
Finalmente, el especialista destacó el trabajo conjunto que el organismo realiza con otras instituciones dedicadas al monitoreo climático y productivo, como el Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.




