La escena se repite como un bucle trágico en las rutas del interior misionero: vehículos que deberían estar fuera de circulación convertidos en el único medio de transporte para quienes sostienen la economía regional. Este lunes, a la altura del kilómetro 870 de la ruta nacional 14, efectivos de la División Seguridad Vial y Turismo de Oberá frenaron un Mercedes Benz OF-1320 que, bajo la apariencia de un traslado laboral, escondía una serie de irregularidades que ponían en riesgo la vida de sus pasajeros.
El operativo dejó al descubierto que el conductor, un hombre de 59 años, intentó eludir el control presentando un certificado de Verificación Técnica Vehicular (VTV) serie “B”. Sin embargo, los uniformados detectaron anomalías en las medidas de seguridad del papel. La confirmación llegó vía sistema: la última revisión legal del micro databa de enero de 2025 y había vencido en julio de ese mismo año.
Más allá de la falsedad documental, el informe policial fue tajante: el rodado no reunía las condiciones básicas de seguridad. Es decir, los trabajadores rurales viajaban en una estructura que, ante cualquier imprevisto en la sinuosa geografía de la zona, podía convertirse en una trampa de hierro.
La falta de condiciones de seguridad en el transporte de trabajadores rurales remite inevitablemente a la “Tragedia de Salto Encantado” ocurrida en junio de 2013 (Causa N° 347/2013), cuando un camión que trasladaba tareferos -entre ellos menores de edad- volcó por fallas mecánicas, dejando un saldo de ocho muertos. Este antecedente marcó un antes y un después en la legislación provincial (Ley de Transporte de Trabajadores Rurales), pero los controles siguen demostrando que no siempre se cumple con la ley.
El conductor fue trasladado a la Comisaría de Guaraní y la documentación presuntamente falsa quedó incautada. Mientras tanto, el vehículo permanece retenido, exponiendo una vez más la fragilidad de quienes viajan a la cosecha: entre la necesidad de trabajar y el riesgo de no llegar.





