“Ustedes quieren guerra, ya van a tener, ya voy a volver por ustedes. No les tengo miedo, los voy a liquidar uno por uno”, dijo Miguel Ángel Domínguez (27) y cumplió su amenaza junto a su hermano José Francisco Domínguez (29). Ambos irrumpieron en una propiedad y el primero de ellos asesinó a sangre fría a Alejandro Gabriel Gómez (28), tal como consta en el expediente. Fue el domingo 19 de junio de 2022 a las 15.40 en el barrio Mate Rojo de Oberá. Según la investigación, todo sucedió porque un sobrino de la víctima supuestamente saludó a la pareja de Miguel Ángel Domínguez cuando pasó en una motocicleta frente a una cancha del lugar.
En la gresca que se desencadenó por ese absurdo motivo, uno de los hermanos de Gómez sufrió lesiones graves con arma blanca y a otro le gatillaron apuntándole a la cabeza con un revólver, pero milagrosamente no salieron los disparos. En esa misma secuencia de agresión y muerte, también se salvó por una falla del arma de fuego un niño de apenas 9 años. Los imputados fueron detenidos por la policía apenas se conoció el hecho, quedando tras las rejas desde entonces.
La semana pasada ambos acusados firmaron un juicio abreviado, admitiendo el hecho, en el Tribunal Penal de la Capital del Monte y acordaron cumplir penas de 16 y 15 años de cárcel, respectivamente.
Sangriento día del Padre
El domingo 19 de junio de 2022 muchas familias se reunieron para celebrar el día del Padre. Los hermanos Gómez no fueron la excepción. Se juntaron en la vivienda de sus padres en el barrio Mate Rojo de Oberá, y aún estaban de sobremesa cuando la pesadilla se avecinaba. A las 14, el hijo de uno de los hermanos Gómez pasó con su motocicleta por una cancha y levantó su mano en forma de saludo hacia un grupo de personas, entre los que estaban los imputados.
Esto habría sido interpretado por Miguel Ángel Domínguez como que el joven saludó solamente a su pareja. Por ello, se fue hasta la casa de la familia Gómez, increpó a los presentes e insultó por lo del saludo del joven sobrino de la víctima fatal. Cuando intentaron calmarlo amenazó de muerte a todos, como surgió en el expediente. A las 15.40 llegó junto a su hermano José Francisco a bordo de una motocicleta y sin mediar palabras este último efectuó disparos con un arma de fuego.
Los hermanos Gómez salieron a defenderse y, tal como lo corroboraron varios testigos ante la Justicia, Miguel Ángel atacó con un cuchillo y lesionó a Alejandro Gabriel Gómez en el centro toráxico anterior izquierdo, provocando su muerte prácticamente en el acto. También agredió con el cuchillo a otro de los hermanos Gómez, provocándole heridas cortantes en miembro superior y muslo derecho. Mientras que José Francisco apuntó a la cabeza de un tercer hermano y gatilló al menos tres veces, pero el arma falló.
Otro testigo aseguró que también intentó dispararle a un menor de 9 años y tampoco salió el tiro. Adquiere mayor relevancia el milagroso desperfecto del arma de fuego porque, según testimonios, antes de eso efectuaron varios disparos. Uno de los proyectiles incluso, se incrustó en un automóvil de los dueños de casa.
Los imputados se dieron a la fuga, pero los detuvo la policía a las pocas horas. En poder de Miguel Ángel hallaron un revólver Bowal calibre 22 y un cuchillo con una hoja metálica de 13 centímetros de longitud por 2½ centímetros de ancho.
La autopsia a Alejandro Gabriel Gómez reveló que “presentaba lesiones contuso cortantes y perforantes con arma blanca. La lesión mortal fue en el quinto espacio intercostal izquierdo que le provocó una hemorragia letal. Shock hipovolémico gravísimo. Paro cardiocirculatorio”.
Los peritos en tanto, hallaron rastros de sangre humana en la hoja del cuchillo secuestrado, quedando acreditado que lo utilizaron para lesionar a las víctimas. En José Francisco Domínguez además se detectó mediante el guantelete de parafina la presencia de residuos propios de la deflagración de la pólvora como ser nitritos y/o nitratos, es decir que efectuó disparos contra la familia Gómez. Los cartuchos incautados en el arma (de portación ilegítima) se encontraban en buenas condiciones y eran aptos para el disparo.
Miguel Ángel Domínguez acordó la pena de 16 años de prisión, por los delitos de “homicidio, lesiones, amenazas y portación ilegal de arma de fuego de uso civil”.
José Francisco Domínguez en tanto, firmó para cumplir 15 años de cárcel, por los delitos de “homicidio en grado de tentativa agravado por el uso de arma de fuego, lesiones leves, disparo de arma sin herida resultante y portación ilegal de arma de fuego de uso civil”.





