El analista internacional Juan Negri alertó que el fuerte alineamiento de la Argentina con Estados Unidos en el conflicto de Medio Oriente podría exponer al país a riesgos geopolíticos en un escenario global cada vez más tensionado.
“El alineamiento está claro, no hay dudas”, afirmó el especialista al analizar la política exterior del Gobierno argentino. Según explicó, la estrategia diplomática actual se basa en una visión del sistema internacional marcada por la disputa de poder entre Estados Unidos y China.
“En el Gobierno argentino hay un esquema que plantea que estamos en un contexto de disputa hegemónica entre China y Estados Unidos, donde se configura un mundo de amigos y enemigos”, señaló Negri en declaraciones a Splendid AM 990.
De acuerdo con el analista, dentro de esa lógica la Argentina se ubica dentro del bloque occidental. “Por razones históricas, culturales y geográficas se entiende que Argentina no puede ser prochina y que le toca ser proestadounidense. A partir de ahí se supone que ese alineamiento traerá beneficios”, explicó.
Negri reconoció que esa estrategia ya tuvo algunos resultados en el plano diplomático. “Estados Unidos ayudó a la Argentina en distintos momentos recientes, aunque queda la duda de si ese respaldo se mantendrá más allá de la actual administración”, indicó.
Sin embargo, también advirtió que esa posición puede implicar costos si el escenario internacional se vuelve más conflictivo. “Te coloca en un lugar incómodo porque pasás a involucrarte en conflictos que en principio no tendrías por qué protagonizar”, sostuvo.
Aunque el especialista consideró que la probabilidad de represalias iraníes en el corto plazo es baja, remarcó que el panorama podría cambiar dependiendo del resultado del actual conflicto.
“Si Irán no queda debilitado luego de esta escalada y mantiene una política exterior agresiva, ese alineamiento podría tener consecuencias”, advirtió.
En ese sentido, Negri señaló que el escenario internacional atraviesa una transformación profunda en la forma en que se desarrollan los conflictos armados.
“Estamos en un mundo donde los pequeños conflictos armados empiezan a ser la norma. La caída del multilateralismo y el debilitamiento de los organismos internacionales generan un escenario más ‘muscular’, donde se recurre a la fuerza para resolver disputas”, explicó.
Un conflicto que podría prolongarse
Al analizar la reciente escalada entre Estados Unidos e Irán, el analista consideró que la estrategia inicial de Washington apuntaba a una intervención breve.
“Estados Unidos quiso un conflicto corto, pero subió mucho la apuesta cuando asesinó al líder religioso iraní. Es difícil pensar que realmente creyeran que eso no iba a tener consecuencias”, sostuvo.
Según Negri, la respuesta de Teherán fue aumentar el costo regional del conflicto para Washington, atacando objetivos vinculados a países del Golfo aliados de Estados Unidos.
“Irán decidió responder haciéndole más caro a los países del Golfo el apoyo a Estados Unidos y atacó objetivos en Bahréin, Qatar y Emiratos”, señaló. Ese movimiento, explicó, abre la posibilidad de un conflicto más prolongado, con características similares a la guerra entre Rusia y Ucrania.
“Podríamos estar frente a un conflicto de mayor duración”, advirtió.
Baja probabilidad de una guerra mundial
A pesar de la escalada, Negri descartó que la situación derive en una tercera guerra mundial.
“La probabilidad es baja porque China difícilmente intervenga militarmente. Aunque es una potencia en ascenso, hoy no parece dispuesta a involucrarse directamente”, afirmó.
Finalmente, el analista destacó que las decisiones estratégicas de las potencias no siempre se definen solo por factores geopolíticos.
“Podemos pensar en rivalidades entre potencias y en la geopolítica global, pero muchas decisiones terminan dependiendo de factores internos, incluso del impacto económico que los conflictos tienen en la vida cotidiana de los votantes”, concluyó.
Fuente: Agencia de Noticias NA





