Hay recetas que nacen para resolver el hambre y otras que directamente invitan a quedarse más tiempo en la mesa. Este arroz con pollo, cerdo y chorizo pertenece a la segunda categoría: un plato generoso, lleno de aroma, donde cada ingrediente aporta carácter. El secreto no está solo en el arroz, sino en el sofrito profundo, el caldo con alma y la mezcla de carnes que liberan todo su sabor. El resultado es un arroz dorado, intenso y reconfortante, perfecto para cocinar sin prisa y compartir.
Los ingredientes (para 4 a 6 personas)
✔ La base del plato
- Arroz: 2 tazas (de grano corto o medio; nada de arroz precocido).
- Caldo de pollo: 4 tazas, siempre caliente.
- Vino blanco: ½ taza (uno que también beberías).
✔ La proteína
- Pollo: 500 g de muslo deshuesado troceado, más jugoso que la pechuga.
- Cerdo: 250 g de lomo o chuleta picada.
- Chorizo: 150 g, preferentemente tipo español o uno firme que suelte su grasa.
✔ El corazón del sabor: el sofrito
- Cebolla: 1 grande, bien picada.
- Pimientos: 1 rojo y 1 verde.
- Ajo: 4 dientes.
- Tomate: 2 maduros, rallados o picados fino.
- Grasa: aceite de oliva o manteca de cerdo.
✔ El toque maestro
- Azafrán o achiote, para lograr ese color amarillo intenso.
- Guisantes o chícharos: ½ taza.
- Aceitunas y alcaparras: al gusto, para aportar contraste salado.
- Sal y pimienta.
Paso a paso para lograr un arroz inolvidable
El primer movimiento es sellar la carne. En una paila grande o cazuela de fondo grueso calienta el aceite. Salpimienta el pollo y el cerdo y dóralos a fuego alto. No hace falta cocinarlos completamente: lo importante es lograr esa costra dorada que concentra el sabor. Retira y reserva.
En la misma grasa -donde quedó todo el fondo aromático- entra el chorizo. Déjalo cocinar unos minutos hasta que suelte su aceite rojizo.
Luego llega el momento clave: el sofrito. Incorpora la cebolla y los pimientos. Cuando estén suaves, suma el ajo y el tomate. Cocina a fuego medio hasta que la mezcla adquiera textura de mermelada brillante. Si el fondo se pega un poco, no es problema: ahí está parte del sabor.
Agrega el arroz seco y revuélvelo durante un par de minutos para que absorba la grasa y el sofrito. Ese paso ayuda a que el arroz no se vuelva pastoso.
Desglasa con el vino blanco y deja que el alcohol se evapore. Cuando el vapor deje de oler fuerte, agrega el caldo caliente mezclado con el azafrán o el achiote.
Regresa entonces el pollo y el cerdo a la cazuela, suma aceitunas y alcaparras y prueba el caldo: debe estar ligeramente más salado de lo normal, porque el arroz absorberá parte del sabor.
Cuando rompa hervor, baja el fuego al mínimo y tapa. Deja cocinar unos 18 a 20 minutos sin destapar.
Para terminar, distribuye los guisantes por encima, apaga el fuego y deja reposar tapado unos cinco minutos más. El vapor terminará de integrar todos los sabores.





