En Misiones, como en el resto del país y del mundo, prácticamente ningún odontólogo sigue usando amalgama para reparar los dientes pero son pocas las personas que no tengan las famosas pastas metálicas en sus bocas. El problema no es el color, sino que las amalgamas dentales están hechas con un 50% de mercurio, un material tóxico que puede generar efectos adversos en la salud, y una aleación de plata, estaño y cobre.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el vicepresidente del Colegio de Odontólogos de Misiones, Rubén Oscar Quagliozzi, recordó que las amalgamas con mercurio “eran el material ‘gold standard’ para las restauraciones de los dientes, pero en la actualidad es un material que se está dejando de usar por diversos motivos, por una cuestión estética, por su color”.
La amalgama es una aleación donde se mezcla metales con mercurio líquido, “esa pasta se colocaba en la cavidad que se hacía donde antes estaba la carie y se le daba forma. La ventaja que tenía la amalgama es su resistencia, durabilidad y lo económica respecto a otros materiales”, señaló.
Resinas, su reemplazo
Las resinas fueron ganando terreno en reemplazo de la amalgama de mercurio, “los materiales que usamos hoy se llaman resinas o composite, hay de innumerables cantidad de marcas, precios y calidades, y se destaca lo estético porque la amalgama era oscura por los metales que la componían y la resina es de un color similar al diente. Hoy en día ya se pueden hacer infinidad de tratamientos porque las resinas lograron una alta estética, alta durabilidad, una buena adaptación… de la mano de los avances tecnológicos que se vienen utilizando que dejaron prácticamente en desuso la amalgama”.
Según destacó Quagliozzi, el factor ambiental también incidió en que referentes odontológicos de todo el país firmaran un acta acuerdo orientada a reducir progresivamente el uso de amalgamas dentales en todo el territorio nacional.
En términos de formación académica, el Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP), informó que para el actual ciclo académico 2026, las universidades no incluyen dentro de su currícula la enseñanza de la amalgama dental como material de obturación.
Odontología neurofocal
El mercurio en boca puede generar galvanismo, un efecto eléctrico que se produce por la diferencia de potencia eléctrica entre los metales, que provoca síntomas como un sabor metálico en la boca, náuseas, desmayos, dolores de cabeza, la boca seca y la sensación de ardor en la lengua, entre los más destacados.
Pero además, “desde el punto de vista de la odontología neurofocal, donde se concibe al diente como parte de un sistema energético y biológico, la amalgama con mercurio y metales presente en la pieza dentaria puede bloquear la energía de un órgano. Desde una perspectiva holística, donde se relacionan las piezas dentarias con distintas partes del cuerpo, se estudia cómo las infecciones, afectaciones o alteraciones de las piezas dentarias inciden en los distintos órganos del organismo”, indicó el profesional.
Recordó que uno de los efectos más estudiados de la presencia de la amalgama en boca es el galvanismo y que la alternativa recomendada para evitar el galvanismo y además combatirlo es el cambio de las amalgamas.
“Al tener una amalgama al lado de la otra, se generan microcorrientes eléctricas ayudado por la saliva. Esto puede alterar el sistema nervioso de la persona e interferir con las señales eléctricas naturales del cuerpo, provocando dolores de cabeza, sabor metálico y incluso fatiga”, explicó.
Quagliozzi admitió que sobre este fenómeno se habla muy poco, “hace algunos años empecé a interiorizarme de esta problemática porque muchos médicos me derivan pacientes con este problema para que les retire las amalgamas. Hoy, el cambio de amalgama es uno de los tratamientos más recurrentes”.
Proceso de retiro
No obstante, si bien lo ideal es que las personas cambien sus amalgamas por resinas, el profesional indicó que en algunos casos puede no ser necesario “cuando no hay infección de la pieza dentaria, el diente está estructuralmente sólido, el paciente lo usa para masticar y la restauración pese a tener algunos años funciona bien… por supuesto que si lo analizamos desde el punto de vista neurofocal, la recomendación sería el cambio”.
Para retirar las amalgamas y evitar que el paciente pueda ingerir partículas del material, “usamos una goma dique que nos permite aislar la zona del diente donde estamos trabajando del resto de la boca. De este modo, se puede retirar la amalgama con la turbina que desgasta el material duro y a su vez larga agua para refrigerar porque la amalgama genera calor al ser desgastada. Cuando se retira la amalgama se genera un vapor de mercurio que en teoría no lo podés tragar… por eso se lo aisla y se usa un suctor que succiona el agua para que la persona no trague el agua con restos del material”, detalló el profesional.
Guía para gestión de residuos
El Ministerio de Salud de la Nación publicó el martes la Guía para la gestión de residuos con mercurio en consultorios odontológicos, un instrumento técnico que unifica criterios y establece pautas claras para el manejo seguro de estos residuos en todo el territorio nacional. La iniciativa fortalece el marco regulatorio vigente y consolida la función de rectoría de la cartera sanitaria nacional en materia de seguridad sanitaria.
El documento establece recomendaciones específicas para la clasificación, segregación, almacenamiento y gestión externa de los residuos que contienen mercurio, particularmente las amalgamas odontológicas.





