El Colegio de Psicólogos de Misiones fijó postura tras la viralización de un video en redes sociales en el que Valentina Krupp relató una presunta conducta antiética por parte de su expsicóloga. A través de un comunicado oficial, la entidad aclaró que hasta el momento no se registró ninguna denuncia formal vinculada a un hecho de similares características.
En el texto institucional, el Colegio precisó además que en el material difundido no se identifica de manera directa a ninguna profesional con nombre y apellido, lo que -según señalaron- impide establecer referencias concretas desde el punto de vista institucional.
“Recordamos a la comunidad la importancia de verificar que el/la profesional tenga matrícula vigente y esté habilitado para ejercer, ya que solo así se pueden canalizar denuncias ante esta Colegiatura”, indica el comunicado. Asimismo, remarcaron que el Tribunal de Ética actúa ante denuncias formales, aunque también puede intervenir de oficio cuando se trata de un profesional matriculado que realiza manifestaciones públicas falaces o cuando existen datos claros que permitan su identificación.
El relato que encendió el debate
El pronunciamiento institucional se produjo luego de que Krupp difundiera en sus redes un extenso testimonio en el que describió una situación que, de confirmarse, podría configurar una grave vulneración del secreto profesional y de los límites éticos en el ejercicio de la psicología.
Según su versión, la relación terapéutica se habría visto atravesada por un vínculo paralelo entre la profesional y el mismo joven que ella frecuentaba. La joven relató que, tras coincidir con su terapeuta en espacios nocturnos, comenzó a desconfiar del encuadre clínico. Posteriormente, al retomar las sesiones, advirtió -según sostuvo- un interés insistente de la psicóloga por detalles íntimos de su vínculo afectivo.
Uno de los puntos más sensibles del descargo fue la supuesta filtración de información confidencial. De acuerdo con Krupp, el joven involucrado le habría confirmado que la profesional le transmitía datos de las sesiones. También relató un episodio en el consultorio en el que, según afirmó, la terapeuta habría intentado desdibujar el encuadre profesional bajo la frase: “esto es una charla de mujer a mujer”.
El caso se viralizó rápidamente y acumuló millones de reproducciones, reabriendo el debate sobre la vulnerabilidad de los pacientes y los límites éticos en la práctica clínica. No obstante, desde el Colegio insistieron en que sin una denuncia formal o una identificación precisa, no es posible activar los mecanismos institucionales de investigación.
De esta manera, mientras el relato continúa circulando con fuerza en plataformas digitales, la intervención formal dependerá -según dejó claro la entidad- de que el caso ingrese por los canales previstos en la normativa profesional.
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