Graciela del Carmen Zaimakis de Abraham
Escritora/ Escuela de Pensamiento
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“Al entender que el Universo refleja tus creencias, comprendes el mecanismo de la Creación. Enfócate solo en lo bello y crearás belleza. Cambia tus creencias y cambiarás el mundo”. Recibí en sueños en 2018.
Al hablar de creencias se piensa en las religiosas o culturales, pero en realidad es todo aquello que nuestra razón ha validado como cierto y nos lo repetimos verbal o mentalmente, consciente o inconscientemente y como el Universo es un espejo de ellas, solo duplica la “imagen” de lo que “imaginamos”. Creando de esa manera el mundo y no solo el que nos rodea, sin importar si nos gusta o no, si queremos o no; he aquí el mecanismo de la Creación y dado que nuestro poder es ilimitado, de ahí la premura por responsabilizarnos de nuestro pensar.
Como dijo Jesús a sus apóstoles que estaban enjuiciando un adulterio: “ya pecaron con sus pensamientos”, mostrándonos como crean éstos, a pesar de ellos no desear hacerlo.
Bob Proctor dijo a un participante de su conferencia que le había dicho que no creía posible facturar en un mes lo que facturaba en un año: “ningún empresario va a crecer por encima de sus creencias, si crees que tus empleados van a ser un problema, van a ser un problema; si crees que delegar es perder el control, vas a terminar esclavo de tu empresa.
Si crees que ganar más te va a traer problemas, tu cabeza se va a encargar de no dejarte ganar, o sea que el techo de un negocio no lo pone el mercado, ni la economía, ni el contexto, lo pone la cabeza del dueño. Muchos dicen que quieren crecer, pero piensan como chicos, quieren resultados grandes con creencias pequeñas; quieren libertad, pero creen que trabajar menos es irresponsable; si crees que ganar más es injusto, entonces te sabotearás.
Es más fácil insultar al empresario que cree que puede crecer, lo difícil es revisar tus creencias y aceptar que quizás no es el mercado sino tú, porque ningún negocio va a crecer más rápido que la cabeza del que lo dirige”.
Enfocarnos en la belleza es la solución a la imposibilidad de vigilar permanentemente el pensar, de esa manera el espejo nos devolverá una vida bella.







