La investigación de la muerte de Serapio Sotelo de 73 años, registrada hace 41 días en la costa del río Paraná en Candelaria, continúa apuntalada en la hipótesis de un accidente o situación similar que le ocurrió al agente penitenciario federal retirado y que finalizó perdiendo el control de su automóvil, al intentar ponerlo en marcha, y precipitarse impulsado por la pendiente hasta caer y sumergirse a veinte metros de profundidad.
La autopsia en la Morgue Judicial habría indicado presencia de agua en el cuerpo de Sotelo pero no registró -y se aguarda una hipótesis que lo explique- las bacterias que aparecen en los pulmones habitualmente en los casos de muerte por sumersión.
El cuerpo de Sotelo registró golpes en varios puntos del cuerpo, cabeza, nuca, tórax, que se barajan hasta hoy como provocados por la caída al río del automóvil con la víctima adentro. El siniestro se sostiene hasta el momento con el relato de cuatro testigos, una mujer entre ellos, que compartieron bebidas alcohólicas con Sotelo durante esa noche. Ratificarían que se retiró solo y al subir a su vehículo se desató en pocos segundos el raudo descenso hasta caer al río.
Como lo publicó este Diario el 15 de enero, y de acuerdo a los adelantos de resultados de la autopsia realizada por los forenses del Poder Judicial de Misiones, el jubilado perdió la vida por sumersión y que las lesiones en el rostro que le hallaron los peritos corresponderían a la caída del Vectra gris en la bajada de lanchas pública en la costanera de Candelaria, frente a la delegación de la Prefectura Naval Argentina.
Para completar el informe del Cuerpo Médico Forense, restarían los resultados de laboratorio solicitados y que indicarían, entre otros puntos, si Sotelo había consumido alcohol antes de intentar volver a subirse a su automóvil estacionado en la calle previa a la bajada de embarcaciones, a las 2 del 13 de enero.
Lo sucedido fue alertado por testigos que vieron ingresar raudamente al agua un automóvil donde fina liza la avenida Belgrano. Cuando los efectivos especializados en este tipo de contingencias confirmaron que el vehículo estaba sumergido, la orden fue retirar el cuerpo, realizar las primeras observaciones y trasladarlo a la Morgue Judicial.
El cadáver fue reconocido por un familiar directo y se tomaron los primeros testimonios para que la comisaría de Candelaria (UR-X) inicie el sumario.
En tanto que, para retirar el vehículo, que quedó invertido a veinte metros de profundidad se necesitó un procedimiento con buzos policiales, de Prefectura y hasta una retroexcavadora con potencia suficiente para extraerlo.




