El Colegio de Ingenieros Agrónomos de Misiones (CIAM) fijó posición frente al debate nacional sobre la eventual desregulación de los colegios profesionales y defendió la obligatoriedad de la matrícula como herramienta central para resguardar el interés público.
A través de un pronunciamiento institucional firmado por su secretario, Carlos Brambilla, la entidad sostuvo que la matriculación no es un requisito meramente administrativo, sino un mecanismo de control legal que garantiza que quien ejerce la profesión posee título habilitante, formación académica y competencias técnicas acordes a la responsabilidad asumida frente a la comunidad.
El planteo se inscribe en un contexto nacional donde distintos sectores impulsan la revisión del funcionamiento de los colegios profesionales, bajo el argumento de simplificar regulaciones y reducir costos. Desde el CIAM advirtieron que cualquier intento de flexibilización debe contemplar el marco constitucional vigente.
El documento recuerda que, tras la reforma constitucional de 1994, las provincias asumieron la facultad de legislar sobre el ejercicio profesional y crear sus propios consejos y colegios. En ese esquema, el control quedó en manos de los pares, bajo un modelo participativo y con funciones públicas delegadas por el Estado.
Para la entidad, avanzar en desregulaciones sin considerar esa estructura federal implicaría desconocer competencias provinciales ya consolidadas.
En el caso de Misiones, la profesión de ingeniero agrónomo está regulada por la Ley I N° 99 (ex Ley 3137), que establece como requisito obligatorio contar con título universitario habilitante e inscripción en la matrícula correspondiente para ejercer legalmente. La norma también prevé la denuncia penal ante casos de ejercicio ilegal.
Desde el Colegio sostienen que permitir el ejercicio fuera de ese marco no sólo vulnera una norma vigente, sino que compromete la calidad técnica y la confianza pública en la profesión.
El posicionamiento no se limita a una defensa corporativa. El texto enfatiza que el trabajo del ingeniero agrónomo impacta directamente en la producción de alimentos, el uso de fitosanitarios, el cuidado del ambiente y la seguridad sanitaria.
En ese sentido, advierten que la ausencia de controles podría afectar prácticas vinculadas a cultivos, manejo de suelos y asesoramiento técnico, con consecuencias que trascienden al productor individual y alcanzan a la salud pública.
También recuerdan que en actividades de alcance federal intervienen organismos como el INTA, el Senasa y la Dirección General de Aduanas, y que existen mecanismos de reciprocidad que permiten a los matriculados en Misiones desempeñarse en el ámbito nacional sin nuevas inscripciones.
Qué implica la matriculación
Desde el CIAM subrayan que la matriculación constituye una herramienta de verificación para la sociedad. Cualquier ciudadano puede consultar el estado de habilitación de un profesional y corroborar que cumple con los requisitos legales.
El sistema, administrado por autoridades elegidas democráticamente entre los matriculados, cumple funciones de control ético, regulación de incumbencias y supervisión del ejercicio profesional.
Además, la matrícula permite la defensa de honorarios mínimos, la firma de convenios institucionales y la participación en la elaboración de normativas técnicas.
El Colegio remarcó que la matriculación debe analizarse como una responsabilidad social y no exclusivamente económica. En actividades vinculadas a la producción agropecuaria, el asesoramiento técnico incide sobre la calidad de los alimentos, el uso de insumos y la sustentabilidad ambiental.
Para la entidad, el debate sobre desregulación no puede escindirse de esas variables. “La calidad del ejercicio profesional y la protección del interés público están en juego”, sintetiza el documento.
En un escenario nacional que reabre discusiones sobre el rol del Estado y las regulaciones, el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Misiones dejó clara su postura: la matrícula obligatoria no es un obstáculo burocrático, sino una garantía institucional que respalda tanto al profesional como a la sociedad.




