La mandioca se consolida como un cultivo estratégico en las regiones tropicales y subtropicales debido a su elevado valor energético y su capacidad de adaptación a diversos entornos. En la actualidad, este tubérculo representa una alternativa fundamental para la producción de almidón y la generación de bioinsumos.
Ante este escenario, el equipo de investigación del INTA Misiones ejecuta un programa de mejoramiento genético que contempla la evaluación de 20 cultivares específicos.
El objetivo central de este trabajo es ofrecer a los productores un catálogo de nuevas variedades para que, junto con los consumidores, determinen cuáles responden mejor a las exigencias del mercado y a las capacidades productivas de la región.
Dentro de este programa, la investigación se divide equitativamente entre materiales destinados al consumo en fresco y materiales para uso industrial. De esta manera, buscan garantizar que los nuevos materiales no solo presenten buenos rendimientos en el campo, sino que también posean el sabor y la textura que demanda el público.
El investigador Martín Domínguez explica que “el propósito es asegurar que el productor acceda a variedades que sean ampliamente valoradas al llegar a la mesa”.
En lo que respecta a las variedades industriales, el eje principal de la investigación es la concentración de almidón. De los diez cultivares bajo estudio, varios registraron incrementos de entre 2 y 4 puntos porcentuales en comparación con las variedades que se utilizan actualmente.
No obstante, el equipo técnico señala que una mayor proporción de almidón debe estar acompañada de un rendimiento total por hectárea que resulte competitivo.












