Patricia Couceiro
Máster en Constelaciones
Whatsapp 3764-829015
Desde mi punto de vista, hay algo que trasciende a las constelaciones familiares. Porque, en sí mismas, las constelaciones son una técnica: una técnica que ordena, una técnica que nos invita a mirarnos y a mirar nuestro sistema familiar para encontrar un nuevo orden.
Sin embargo, a través del tiempo he podido ver y percibir que van un poco más allá. Hoy las constelaciones familiares se han convertido casi en un fenómeno masivo. Y en ese movimiento observo algo interesante: muchas personas se quedan únicamente en la técnica, mientras que otras logran trascenderla.
Porque a través de las constelaciones podemos conectar con el mundo invisible. Un mundo invisible que nos pertenece a todos, aunque no se manifieste en nuestra mirada cotidiana. No porque no exista o no tenga validez, sino simplemente porque nadie nos enseñó a mirarlo. Y es justamente a través de lo fenomenológico de las constelaciones familiares que comenzamos a dimensionar y a evidenciar, en este plano material, vestigios de ese mundo sutil.
Para mí, ese es uno de los grandes beneficios de la mirada sistémica, siempre y cuando no nos quedemos solo en el asombro de percibir lo que no se ve.
Hay otro beneficio que se desprende naturalmente de este trabajo: comenzamos a ver en términos de sistemas. Cuando trabajamos grupalmente con constelaciones familiares, no solo percibimos ese mundo invisible en nosotros mismos, sino que también empezamos a reconocer las similitudes entre nuestro sistema y otros sistemas.
Es ahí donde tomamos verdadera conciencia de la importancia de mirarnos como sistemas interrelacionados. Comprendemos que el acto de uno puede modificar -para bien o para mal- a otro sistema, a otras personas, a otros mundos.
Es un fenómeno delicado y complejo, pero profundamente maravilloso, si aprendemos a mirarnos sin juicio, con amor, sin la necesidad de manipular o intervenir en el sistema del otro. Solo con la conciencia de que, en definitiva, cada acto personal tiene un impacto que no es solo individual, sino también sistémico.







