Un nuevo informe técnico volvió a encender el debate en el corazón productivo de Misiones al cuestionar uno de los argumentos más repetidos en el conflicto yerbatero. Según los datos difundidos por el contador y diputado provincial Cristian Castro, la caída del precio de la hoja verde no puede explicarse por un exceso de producción, ya que los volúmenes “prácticamente no variaron en los últimos años”, mientras que “la demanda total creció de manera sostenida”.
El estudio compara indicadores clave entre 2021 y 2025. La producción de hoja verde pasó de 882.095.968 kilos a 889.253.083, lo que representa un incremento marginal del 0,8%. No hubo, según el informe, una expansión significativa de la oferta que justifique el deterioro del valor pagado al productor. En paralelo, el consumo total neto de yerba mate creció 7,7%, al pasar de 291.611.245 kilos a 313.927.048.
El dato más relevante aparece en el comercio exterior. Las exportaciones aumentaron 63,3%, saltando de 35.509.787 a 57.980.912 kilos. Al mismo tiempo, las importaciones cayeron casi 60%.
Aunque el consumo interno retrocedió 5,7%, afectado por la pérdida de poder adquisitivo, el mercado total mostró expansión, impulsado principalmente por las ventas al exterior.
Castro explicó que eligió comparar esos años porque presentan niveles similares de producción y permiten observar con claridad el comportamiento de la demanda.
“Yo comparo 2021 y 2025 porque la producción de hoja fue similar. Mi pregunta fue: Si la producción casi no creció entre 2021 y 2025, ¿por qué se instaló la idea de que ‘sobra yerba’?”, planteó en declaraciones a PRIMERA EDICIÓN.
El legislador subrayó que el consumo total, considerando mercado interno, exportaciones e importaciones, fue mayor en 2025.
La segunda tabla del informe introduce un elemento central en la discusión. En 2021 la oferta de hoja verde fue de 882 millones de kilos y la demanda de 874 millones, con una diferencia de apenas 7,2 millones, lo que describía un escenario relativamente equilibrado.
En 2025, en cambio, la demanda trepó a 941 millones de kilos, superando ampliamente la oferta de 889 millones. La diferencia fue de -52,5 millones, es decir, la industria demandó más materia prima de la que se produjo.
Para Castro, ese dato desarma la hipótesis de la sobreproducción y obliga a mirar la estructura del mercado. Sostiene que el problema no es la cantidad de yerba disponible sino la forma en que se distribuye el poder dentro de la cadena.
“No es más eficiente el mercado estando libre, sino que se vuelve ineficiente y genera lo que yo dije ahí, que es la concentración de mercado. Concentra aún más el poder, en este caso la industria”, afirmó.
El contexto institucional es determinante. Hasta fines de 2023, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) fijaba dos veces al año el precio mínimo de la hoja verde y de la yerba canchada. Cuando no había acuerdo entre los sectores, el Estado intervenía como árbitro. Con la desregulación impulsada por el Gobierno nacional, el organismo perdió esa facultad y el valor quedó sujeto a la libre negociación entre productores e industria.
Desde entonces, los productores misioneros denuncian que los valores ofrecidos no cubren costos y que los plazos de pago se extendieron a 90, 120 e incluso 180 días. También advierten sobre cheques rechazados y una creciente dependencia financiera de los molinos y exportadores.
En una provincia que concentra entre el 80 y el 85% de la producción nacional y donde predominan pequeños y medianos productores, la caída del precio impacta de manera directa en miles de familias rurales y en la economía regional.
El diputado describió con cifras la asimetría estructural. “vos tenés más de 13.000 productores anotados en el INYM, se calcula que son más o menos 17.000 en total, y de eso todavía el 90% tiene menos de 30 hectáreas, y del otro lado vos tenés a 103 industrias, de las cuales las dos primeras tienen 40% de mercado”, detalló.
Desde esa perspectiva, el esquema no responde a un mercado atomizado sino a una estructura concentrada en el tramo comprador de materia prima.
“Ahí vos decís ¿por qué no funciona el libre mercado? Si no funciona el libre mercado en la yerba mate porque es un mercado que es imperfecto, es un oligopsonio para lo que es compra de materia prima”, sostuvo. Y agregó que al retirarse el Estado “en el juego ese de oferta y demanda, es la fuerza que tiene la parte de compra de materia prima, hace, digamos, distorsionar lo que es el mercado y el juego de oferta y demanda”.
Del otro lado, sectores industriales y algunos referentes del mercado sostienen que la presión sobre el precio responde a un proceso de expansión de plantaciones registrado en años previos y a la necesidad de ordenar el mercado sin intervención estatal.
Desde el Gobierno nacional argumentan que la regulación distorsionaba la competencia y que la desregulación debería promover eficiencia y mejores precios para el consumidor final. El conflicto, sin embargo, trasciende la discusión técnica. En Corrientes y Misiones se entrecruzan el modelo de economía regional basado en miles de chacras familiares y una estructura industrial concentrada con fuerte capacidad exportadora. La tensión se agudizó en los últimos meses con protestas, cortes de ruta y pedidos para que se restituya la facultad del INYM de fijar precios mínimos.
Si la producción creció apenas 0,8% y la demanda aumentó 7,7%, el interrogante central es por qué el precio real al productor cayó en el mismo período. Para quienes cuestionan la desregulación, la respuesta está en la pérdida de herramientas de arbitraje y en la asimetría estructural del mercado. Para quienes defienden el nuevo esquema, el reacomodamiento es parte de un proceso de adaptación que aún no terminó de estabilizarse.




