Hace apenas unos meses, viajar a México para iniciar un tratamiento experimental parecía una meta lejana, casi inalcanzable. Hoy, esa escena ya no es un deseo: es presente. Jeremías, el niño posadeño de 5 años, que nació con leucomalacia periventricular -una condición neurológica que aparece en niños nacidos prematuros-ya está en Monterrey y comenzó los estudios previos al tratamiento con la máquina Cytotron.
El viaje fue largo. Muy largo. Salieron el lunes, hicieron escala en Panamá y finalmente llegaron a destino. “Fue bastante largo, pero por suerte los chicos se la bancaron espectacular. Llegamos súper bien”, contó su mamá, Katya Genovese, desde México en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones. La familia permanecerá 32 días en Monterrey. El regreso está previsto para el 15 de marzo.
El jueves último fue un día clave. Jeremías comenzó con los estudios pretratamiento: electroencefalograma, análisis de sangre y resonancias de cerebro y columna. La jornada empezó muy temprano.
Para cumplir con los requisitos médicos, debía permanecer ocho horas despierto y en ayunas. Eso significó levantarse a las 3 de la madrugada. “Estuvimos despiertos desde esa hora para poder hacer los estudios”, explicó Katya.
Entre estudios y emociones acumuladas, la familia intenta ahora recuperar el descanso. “Todavía estamos acomodándonos después del viaje y del día de hoy”, relató. Este viernes tenían la consulta con la neuróloga, que explicará en detalle cómo continuará el proceso.

En la clínica les anticiparon que los primeros cambios podrían empezar a notarse a partir de la quinta sesión. No prometen milagros, pero sí posibilidades. “Lo que más nos mencionan es la relajación muscular. También el control de tronco, la conexión con el entorno. Hay chicos que empezaron a decir sus primeras palabras”, contó Katya, recordando cada testimonio de otras familias que atravesaron el mismo tratamiento.
Cada avance, por pequeño que sea, es celebrado como un triunfo.
La Cytotron -esa máquina que muchos conocieron por la película Los dos hemisferios de Lucas- dejó de ser una referencia lejana para convertirse en algo tangible. “Hace un tiempo parecía imposible. Era mucha plata, mucho tiempo… y hoy ya estamos acá, conocimos la clínica. Es un sueño”, dijo emocionada.
La familia se instaló en un departamento cercano a la clínica, en un barrio tranquilo. La propia institución médica organiza los traslados: los buscan, los llevan y los regresan al alojamiento. El clima los sorprendió. Mientras en Posadas el calor aprieta, Monterrey los recibió con temperaturas frescas, entre 17 y 18 grados.
Además del tratamiento principal, Jeremías deberá realizar sesiones de kinesiología y fonoaudiología. La próxima semana tendrán la consulta con la kinesióloga, que definirá costos y planificación. Recién entonces podrán tener un panorama más claro de los gastos complementarios.
Cabe recordar que durante meses la familia impulsó una campaña solidaria que movilizó a toda la provincia y también a personas de otros lugares, incluso de México. Hoy, el tratamiento y la estadía están cubiertos. “Gracias a Dios y a toda la gente que nos ayudó, hoy podemos decir que estamos tranquilos”, afirmó Katya.
La cuenta de Jeremías sigue abierta -principalmente por cuestiones administrativas y transferencias familiares-, pero actualmente no están solicitando colaboración adicional.
Para la mamá, el momento más fuerte es haber transformado la difusión en realidad. “Cuando lo que difundís pasa a ser real, ahí tomás dimensión de lo que se generó. No podemos creer que ya estamos viviendo esto”, expresó.
La ansiedad convive con la esperanza. El cansancio con la ilusión. Cada día es una mezcla de nervios y expectativa. “Estamos ansiosos por empezar y ver lo que suceda”, cerró Katya, agradeciendo una vez más a quienes acompañaron el camino.
En Monterrey, mientras Jeremías descansa después de una madrugada extensa, la familia sostiene una certeza: aquello que parecía imposible hoy ya empezó.








