El de Ruiz de Montoya es un carnaval diferente. Es el único carnaval de disfraces de la provincia, de estas características, y uno de los pocos en el país.
Surgió gracias a la iniciativa de la vecina Hildy Egolf, una inmigrante suiza que intentó poner en práctica las vivencias que tuvo de niña en su país, y dio sus frutos hace 42 años.
Mientras ultima los preparativos para una nueva edición, Andrea Perretta, presidente de la Comisión del Carnaval de Ruiz de Montoya, recordó que “Hildy siempre fue muy inquieta por promover actividades para toda la familia, apuntando a la mujer y a los niños. Quiso recordar esa niñez tan alegre, característica, y trasladó aquí, con disfraces propios de la época y con los materiales que tenían a mano”.

Enseguida contagió a sus vecinos, que salían a desfilar por el pueblo. Después decoraban carros, luego camiones, había premios y compartían un ágape en el Club Suizo.
Luego Egolf delegó responsabilidades y pasó por varias organizaciones, ahora con apoyo municipal y provincial. Para participar del desfile de disfraces, este sábado desde las 20 en la Plaza de la Hermandad, no hay restricción alguna y no tiene límite de edad. El pueblo está expectante con esta fiesta de la familia.
“Tuvimos participantes de pueblos vecinos, inclusive turistas. Hay premios para todos. Los más importantes son para los trajes que resultan ganadores. El jurado es muy criterioso, realmente vota al mejor disfraz, al más original, al más creativo. Los hay muy lindos, ingeniosos, con materiales reciclados, interesantes para ver”, dijo Perretta.
Como ejemplo, uno de los ganadores del año pasado fue un traje de dama antigua confeccionado íntegramente con papel de diario (foto principal).







