La desaparición de los dos cachorros de la yaguareté conocida como “Pará” derivó en la apertura de una investigación federal que vuelve a poner en foco el controvertido operativo de captura y traslado realizado en Misiones. La Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (UFIMA) abrió un expediente para analizar el procedimiento encabezado por el Ministerio de Ecología provincial y determinar qué ocurrió con los animales, cuyo paradero se desconoce desde hace casi cuatro meses.
La intervención judicial se conoce luego de que organizaciones ambientalistas advirtieran públicamente sobre la falta de información técnica y el silencio oficial en torno al seguimiento de la hembra y sus crías, tras la relocalización en la Reserva de Biosfera Yabotí. Tal como había anticipado la Red Yaguareté en enero, la ausencia de registros verificables sobre los cachorros se convirtió en uno de los puntos más sensibles del caso.
El operativo se concretó en octubre, luego de reiteradas denuncias vecinales por la presencia del animal en un barrio cercano a Puerto Iguazú. Según datos difundidos por la Subcomisión Selva Paranaense para la Conservación del Yaguareté, la hembra había depredado a más de cincuenta perros y fue registrada por cámaras dentro de una vivienda, situación que generó alarma social y una fuerte exposición mediática.
En ese contexto, especialistas y organizaciones conservacionistas coincidieron en que el escenario era crítico, aunque insistieron en que el traslado de un yaguareté constituye siempre una medida extrema. Desde Proyecto Yaguareté, Red Yaguareté y la Fundación Vida Silvestre señalaron que el estrés asociado a este tipo de intervenciones implica riesgos significativos, en especial cuando se trata de una hembra reproductiva.
La noche del 16 de octubre, personal del Ministerio de Ecología, junto a científicos del Proyecto Yaguareté-Conicet, la Fundación Félix de Azara y la Administración de Parques Nacionales, localizó a Pará en la zona conocida como Las 2000 hectáreas. Durante el procedimiento se constató que la hembra estaba acompañada por dos cachorros de menos de dos meses de edad, un dato que no estaba contemplado en la planificación inicial y que modificó de manera sustancial el escenario técnico.
Desde el sector conservacionista, las críticas fueron inmediatas. Nicolás Lodeiro Campo, director de la Red Yaguareté, sostuvo que “el traslado de una hembra con crías tan pequeñas, contra toda indicación técnica, es el resultado de una grave improvisación”, y advirtió que una decisión de ese tipo podía tener consecuencias irreversibles para la supervivencia de los cachorros.
Los animales fueron trasladados al parque provincial Esmeralda, dentro de la Reserva de Biosfera Yabotí. Tras la liberación, la madre se habría alejado del sitio, mientras que los cachorros permanecieron en las inmediaciones del lugar. Desde entonces, no se registraron imágenes, rastros ni reportes técnicos que confirmen su estado, y distintas organizaciones presumen que podrían haber muerto, aunque no existe confirmación oficial.

Especialistas también cuestionaron la elección del sitio de liberación y recordaron que, como alternativa inicial, se había evaluado el traslado al Parque Nacional Iberá, en Corrientes. Hasta el momento, el Ministerio de Ecología no brindó explicaciones públicas sobre los motivos que llevaron a descartar esa opción y optar por el parque provincial Esmeralda.
Según informó la Ufima, la investigación se encuentra en una etapa preliminar y a la espera de informes técnicos de los organismos intervinientes




