Un amplio conjunto de organizaciones médicas, científicas y de la sociedad civil presentó una denuncia formal ante el Ministerio de Salud de la Nación por la introducción y comercialización en Argentina de bolsas de nicotina, productos que -según advirtieron- infringen la Ley 26.687 de Control del Tabaco y otras normas de protección de la salud.
La presentación fue impulsada por entidades como la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, la Unión Antitabáquica Argentina, la Fundación Interamericana del Corazón (FIC Argentina), la Sociedad Argentina de Cardiología, la Asociación Médica Argentina y organizaciones especializadas en tabacología y salud pública, entre otras.
Según señalaron, hasta el momento no se informó públicamente ninguna decisión oficial vinculada al retiro de estos productos del mercado, la aplicación de sanciones ni la adopción de medidas preventivas a nivel nacional.
El escenario se agravó en las últimas semanas con la aparición de una segunda marca de bolsas de nicotina, comercializada con estrategias similares. Ambas se venden en kioscos y comercios del Área Metropolitana de Buenos Aires y de la costa atlántica, exhibidas junto a golosinas y productos de consumo infantil.
Además, las organizaciones denunciantes alertaron sobre campañas de promoción en redes sociales e influencers, lo que incrementa la visibilidad del producto entre adolescentes y jóvenes, uno de los grupos más vulnerables a la adicción a la nicotina.
Por qué preocupan las bolsas de nicotina
De acuerdo con la evidencia científica citada en la denuncia, la nicotina es una sustancia altamente adictiva y su exposición durante la adolescencia puede afectar el desarrollo cerebral hasta los 25 años, con impacto en la atención, la memoria y el control de impulsos, además de aumentar la vulnerabilidad a otras adicciones.
Las bolsas de nicotina se colocan entre la encía y el labio y aportan dosis relevantes de nicotina por unidad (entre 1,5 y 6 mg en las presentaciones detectadas en el país), con envases que contienen 15 o más unidades.
También se advirtió que, en otros países, centros toxicológicos y estudios pediátricos registraron un aumento de intoxicaciones en niños pequeños por ingestión accidental, favorecida por el tamaño reducido, los sabores frutales o mentolados y envases atractivos que pueden confundirse con golosinas.
Uso combinado y mensajes engañosos
Otro punto de preocupación es que estos productos no suelen reemplazar al tabaco, sino que se incorporan a un uso dual o múltiple, combinado con cigarrillos electrónicos y cigarrillos tradicionales, lo que incrementa la exposición total a nicotina.
En Argentina, además, las organizaciones remarcaron que la prohibición de venta de productos de tabaco a menores de 18 años ya ha demostrado ser insuficiente. Encuestas escolares revelan que una proporción significativa de adolescentes accede a cigarrillos y vapeadores directamente en kioscos, pese a la normativa vigente.
Las bolsas de nicotina, indicaron, se comercializan sin advertencias sanitarias gráficas, en envases no seguros para niños, con sabores atractivos y mensajes que minimizan el riesgo, como “sin tabaco”, “más limpios” o “menos tóxicos que un cigarrillo”.
Pedido de medidas urgentes
En ese contexto, las entidades advirtieron que confiar solo en la prohibición de venta a menores sería reiterar una estrategia fallida y reclamaron medidas inmediatas de protección.
“El objetivo de esta denuncia no es frenar el debate técnico, sino garantizar acciones urgentes para proteger a niñas, niños y adolescentes, mientras se discuten marcos regulatorios más estables”, señalaron, en línea con los compromisos asumidos por la Argentina en materia de salud pública y derechos humanos.




