Si estos dos últimos años fueron difíciles para las Universidades Nacionales del país, se convirtieron en un desafío de supervivencia para las creadas hace pocos años, como la Universidad Nacional del Alto Uruguay (UNAU), con carreras nuevas que implican un crecimiento lógico exponencial cada año, sin contar con una planta sólida y consolidada de docentes y no docentes.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el rector de la UNAU, Fernando Semczuk, analizó la actual situación, destacó el apoyo y gran esfuerzo de la comunidad educativa y los desafíos para este año.
“El primer lunes de febrero arrancamos con el cursillo nivelatorio para los ingresantes. En este momento, la UNAU tiene 2.300 alumnos, incluidos los ingresantes. La cantidad de ingresantes de este año bajó respecto a la del año pasado y años anteriores cuando estuvimos con 800 a 900 ingresantes. Este año tenemos 650”, confirmó.
A su entender, “esta disminución es a raíz de la crisis económica y lamentablemente no contamos con albergues para estudiantes o comedores. No está contemplada en el presupuesto universitario la ayuda a los estudiantes a través de las becas de albergues, de comedores, traslado o de fotocopias. Lo que hace la Universidad es distribuir parte de los fondos para gastos de funcionamiento a estas becas para los alumnos… vamos a ver cómo lo encaramos, lógicamente el compromiso de la Universidad es ayudar al joven y su familia que está haciendo un esfuerzo enorme para que su hijo pueda estudiar. Estamos trabajando con la Subsecretaría de Bienestar Universitario para poder llevar a la mayor cantidad de estudiantes con una pequeña ayuda para aquellos que realmente lo necesitan”, indicó el rector.
Pese a que el porcentaje de ingresantes registró una importante disminución, Semczuk destacó que “este año fue una grata sorpresa porque tenemos muchos estudiantes de toda la provincia, cuando generalmente los años anteriores el mayor porcentual de nuestros alumnos era de San Vicente y de las zonas aledañas. Hoy, en cambio, tenemos un porcentual muy alto de estudiantes de Posadas, Iguazú, Eldorado y de toda la provincia”.
Pese a que la crisis incidió en la disminución en el número de ingresantes, indicó que no repercutió con la misma intensidad entre los alumnos que ya están cursando las carreras. “Estamos en la media nacional en cuanto al índice de deserción, donde no solo incide la crisis económica, sino también un modelo de sociedad donde se busca una mayor inmediatez en los logros y resultados… a diferencia de las generaciones anteriores que entrábamos a una carrera y sabíamos que teníamos varios años por delante de formación. Los jóvenes nos piden hoy otras dinámicas y hasta que la Universidad no se amolde a esos procesos más dinámicos, se mantendrá una franja importante de deserción”, analizó.
Dos años durísimos
“Fue muy duro el 2025, el sistema universitario fue muy lastimado estos dos años, con los recortes de los fondos para educación y la dificultad de no contar con presupuesto nacional que no nos permitió contar con un plan de acción para el año. El 2025 fue difícil para todas las Universidades, pero aún más para las nuevas del país que nos hemos resentido de una manera muy fuerte porque al tener carreras nuevas y tener un crecimiento lógico exponencial, nos encontramos con que los espacios a ocupar no tenían presupuesto por lo cual requirió un esfuerzo por parte de la Universidad junto con la Subsecretaría de Políticas Universitarias de ir reconociendo a través de proyectos específicos de financiamiento docente como para poder culminar el año”.
El rector anticipó que creen que este año será un poco más tranquilo “porque ya tenemos una hoja de ruta en cuanto a lo presupuestario, un monto aprobado en el año y sabemos el dinero que ingresará todos los meses para docentes, no docentes y gastos de funcionamiento. Ese monto nos permite consolidar lo que hicimos estos dos últimos años en cuanto a crecimiento de planta docente y no docente”. Admitió que la gran dificultad de la UNAU es la cuestión edilicia (nunca recibió presupuesto para infraestructura), la falta de inversión en tecnología, en biblioteca, en comedor… “hay varias aristas que siguen sin estar cubiertas en el presupuesto para este año”, señaló.
Según precisó, entre el 90 al 92% del actual presupuesto va a sueldos y entre el 8 y 10% restante para gastos de funcionamiento, “cuando el historial universitario de las universidades nuevas el gasto de funcionamiento ronda entre el 20 y 25% que permitiría invertir en infraestructura, obras, tecnología, espacios áulicos nuevos, lo que no está sucediendo ahora”.

Estructura edilicia
La UNAU cuenta con un pequeño campus universitario que lo hicieron “con fondos propios” en el que cuentan con un sector con aulas; un laboratorio de análisis de suelo, vegetales y agua; y un sector administrativo. “Para tener una idea, el espacio físico propio representa el 30% del espacio que ocupa la Universidad, el otro 70% alquilamos por lo que tenemos que salir por toda la ciudad de San Vicente a alquilar espacios y transformarlos en aulas o espacios administrativos”, detalló el rector.
Consultado sobre qué significa “fondos propios”, Semczuk precisó que se refiere “al ahorro que pudimos hacer entre 2019 y 2023 de los fondos nacionales recibidos para gastos de funcionamiento, con los que armamos un fondo propio universitario destinado a la construcción”.
Según destacó, “lo que venimos logrando es gracias al esfuerzo y sacrificio no solo de la gestión, sino también de los docentes, no docentes y de nuestros estudiantes”.
“Nuestros docentes cobran un 50% menos que los de la UNaM”
Uno de los reclamos que hace tiempo mantiene la UNAU es que los docentes de esa casa de altos estudios no cobran con adicional por zona desfavorable, beneficio que sí reciben sus pares de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), por lo que los primeros cobran un 50% menos.
“No decimos que a los docentes de la UNaM no les corresponda cobrar zona desfavorable, sino que también los docentes de la UNAU tienen el mismo derecho: ante igual trabajo, igual remuneración como lo establece la Constitución Nacional”, destacó el rector quien aseguró que gestiona para que los docentes de la UNAU también tengan el beneficio de zona desfavorable. “Tenemos un porcentaje alto de docentes que viaja desde Jardín América, Oberá, Posadas, Iguazú o Eldorado para dar clases en San Vicente y la verdad es que hoy el sueldo docente universitario es muy bajo”.
Deserción docente
A diferencia de la UNaM, en la UNAU sí hubo deserción del recurso humano docente durante el año pasado. “En 2024 pudimos sostener pero en 2025 perdimos aproximadamente el 25% de nuestro plantel docente… son totalmente entendibles las razones y las puertas siempre estarán abiertas para ellos. Rescato mucho que, cuando se van, los docentes sienten mucho tener que irse porque no es lo que desean hacer pero la realidad es que uno puede aguantar uno, dos o tres meses pero no mucho más. Sentimos mucho esta deserción docente y también nos ajustamos en aquellas cátedras donde no tenemos tantos estudiantes, en vez de tener dos docentes solo tenemos uno mejor pago para que se haga cargo de la cátedra”, indicó.




