En pleno verano, con térmicas de 40 grados que golpean a toda la población, vecinos del barrio A4 de Posadas siguen en pie de lucha por un problema crónico: la constante falta de agua o de presión insuficiente en la red domiciliaria como para que el líquido llegue a los tanques y asegurar una suficiente cantidad almacenada para no padecer tanto la ola de calor.
“Todo el año sufrimos por la falta de agua, pero en verano esta situación es permanente y nos complica desde las tareas más básicas del hogar como lavar la ropa o los platos, hasta el funcionamiento de comedores comunitarios, merenderos y clubes de abuelos que funcionan en el barrio”, dijo a PRIMERA EDICIÓN la presidenta barrial, Antonia Beatriz Ortega, tras contar su calvario por el agobiante cuadro de situación.
Junto a ella, otras tres dirigentes barriales salieron a denunciar lo mismo tras declarar que están “hartas de vivir padeciendo por el agua; no aguantamos más”.


“El barrio es grande, yo fui electa para trabajar con los vecinos del sector 7; sin embargo todos los días me llaman vecinos de otras partes del barrio, especialmente de los sectores más altos y me cuentan que todos los días están sin agua”.
Según Ortega, aunque algunas zonas más bajas pueden experimentar una mínima normalidad del servicio, todos los días hay cortes desde las 19 hasta las 4 de la mañana; incluso hay sectores como los cercanos a la iglesia donde el suministro no llega”.
La dirigente barrial explicó que la diferencia de altura dentro del barrio influye en la presión: “las que están en la parte más baja tendrán mayor presión y podrán llenar su tanque, pero una parte grande del barrio se tiene que conformar con la que llega a la canilla que está a la altura de la vereda y empezar a cargar tachos para no quedarse sin agua”.
Esa presión reducida y los cortes frecuentes son una dura realidad para quienes conviven con la situación: “estar sin agua con este calor es insoportable tanto para los abuelos como para los niños”, dijo en tanto la presidenta de la agrupación Club de Abuelos Unidos barrio A4, Eliza Antunez. La mujer manifestó que el tema de la falta de agua es “sufrimiento de larga data”. Para ella, aunque las interrupciones del suministro han mermado “después de los cortes de ruta de la semana pasada”, la situación sigue lejos de ser óptima.
“Vivimos siempre con poca agua y juntando en cada tacho que hay, para una temporada de tanto calor nos empujan a padecer”.
A su vez, los relatos más crudos fueron desde quienes deben combinar esta problemática con tareas sociales. Zulema Damus, encargada del comedor y merendero Copa de Leche, también resumió el impacto. “Nuestra mayor problemática es que no podemos realizar ningún tipo de actividad ni merienda, ni almuerzo. Los días sin suministro fueron de terror, nos vimos obligados a suspender la comida para decenas de familias que dependen del comedor y del merendero para alimentarse”, lamentó.



