Es un tira y afloje diario que se juega en Casa Rosada pero que se resolverá en el Senado. La disputa interna del Gobierno respecto a si aceptar o no los cambios que le exigen los aliados para aprobar la reforma laboral se resolverá en febrero, cuando el texto llegue al recinto y la presión de los gobernadores obligue a cambiar algunos puntos sensibles sobre la marcha.
Así lo advierte la mesa política libertaria, que trabaja en cerrar las sesiones extraordinarias con un triunfo político, y así lo advierte el peronismo, que sospecha que la reforma laboral se aprobará en general y que el desafío será conseguir el número para voltear la mayor cantidad de artículos posibles.
En eso coinciden tanto peronistas kirchneristas como libertarios con afán negociador, como Santiago Caputo o la misma Patricia Bullrich: la ley va a salir, pero no sin cambios. Los primeros lo repiten con resignación, pero los segundos lo sostienen casi como un desafío.

No todos en Casa Rosada adhieren al pragmatismo del ala dialoguista de La Libertad Avanza e insisten, como lo hace Luis “Toto” Caputo, en avanzar con el texto tal como fue dictaminado. Es decir, sin concesiones a las provincias y sin concesiones a la CGT.
Bullrich, sin embargo, trabaja para despejar el camino de cara al 11 de febrero, que es cuando el Gobierno pretende sesionar para aprobar el proyecto.
Dejó en manos de su asesora, la abogada Josefina Tajes, la tarea de recibir los pedidos y reclamos de sindicatos, cámaras empresarias y senadores aliados.Y ella, mientras tanto, se encarga de coordinar una estrategia que permita aprobar la ley con el apoyo de los senadores del radicalismo, el PRO y las provincias aliadas.
Según reportó la agencia Noticias Argentinas, Bullrich afirmó ante los periodistas presentes que el oficialismo tiene “un acuerdo bastante consolidado, que se conocerá en el momento oportuno”. La cifra que confirmó la ex ministra de seguridad es de “44 voluntades”.
Desde el radicalismo, explicaron a El Destape que “se repasaron los temas de Extraordinarias y en detalle lo que es la Reforma Laboral” y quedaron en “seguir trabajando en aportes a los temas” y en volverse a “juntar el próximo martes”. Voces del PRO acotaron que la intención es ir al recinto el 11 de febrero.
Los 44
Es un cálculo optimista que refiere a la totalidad de los senadores excepto a los 28 que integran la bancada peronista. Son los 21 senadores de La Libertad Avanza, los 10 radicales, los 3 del PRO, los 2 misioneros, los 2 de Provincias Unidas, los 2 santacruceños, la chubutense Edith Terenzi, la neuquina Julieta Corroza, la tucumana Beatriz Ávila y la salteña Flavia Royón.
Bullrich viene dialogando con ellos, por teléfono, zoom o cara a cara, hace semanas. Y el miércoles comenzó con las reuniones grupales, que incluyen a representantes de todos estos bloques, para negociar una salida que permita aprobar la ley en dos semanas.
El encuentro se llevó a cabo no en el despacho de Bullrich, sino en el de la UCR. Con el correntino Eduardo Vischi oficiando de anfitrión, radicales y provinciales fueron acumulando observaciones y pedidos de modificaciones.
Bullrich anotó, prometió seguir charlando y fijó fecha para un nuevo encuentro: el próximo martes a la tarde. En el mismo lugar.
“Tenemos un acuerdo bastante consolidado”, aseguró la senadora libertaria al finalizar la reunión. Estaba conforme: pese a los reclamos, Bullrich salió de la cumbre con la seguridad de que la ley, en general, tenía los votos asegurados. “Tenemos tiempo para discutir. Pero la ley tiene que salir”, afirmó un dirigente radical.
El apoyo de la UCR no es menor porque, con 10 legisladores propios, el acompañamiento de los radicales significa el fiel de la balanza para el poroteo fino de la votación en particular. Es allí, aseguran oficialistas y opositores, donde se jugará el verdadero partido.
Hay algunos dirigentes, como Vischi o la mendocina Mariana Juri, que están más encaminados a alinearse detrás de los intereses de los Milei. Pero hay otros más belicosos, como el bonaerense Maximiliano Abad o el catamarqueño Flavio Fama, que sondean exigir modificaciones.
Los artículos en disputa
Los artículos que hacen más ruido entre los aliados son los que refieren a dos temas: la baja de las alícuotas de Ganancias para grandes empresas, que ponen en peligro la masa coparticipable de las provincias, y el que refiere a la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL).
Este fondo, que se financiará con los aportes de los empleadores destinados a la ANSeS -es decir las jubilaciones-, tiene en pie de guerra a muchos de los aliados, que advierten que, así como está, desfinanciará la seguridad social y generará un gran problema en las cuentas públicas.
No son los únicos, sin embargo. Muchos senadores que responden a gobernadores del Norte dialogan con la CGT y, en línea con sus reclamos, advierten sobre los artículos que van contra los derechos colectivos de los sindicatos.
La limitación de la ultraactividad de los convenios colectivos y la prevalencia de los convenios por empresa por sobre los de actividad son dos temas que preocupan a los sindicatos y que los senadores peronistas mileistas -los que responden a Raúl Jalil, Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo- analizan rechazar.
No solo ellos, también los santacruceños Natalia Gadano y José Carambia, así como la neuquina Corroza. El poroteo que importa, al final del día, es el de la votación en particular. Y en eso trabajan tanto el Gobierno como el peronismo, que en el Senado comanda José Mayans.
Mientras que los sindicatos más combativos avanzan con la convocatoria de un paro general para el día de la sesión, la bancada peronista trabaja para intentar voltear los artículos más débiles.
El peronismo observa que la batalla de la aprobación en general de la ley esta casi perdida. Por lo que el objetivo, primero, es dilatar lo más posible el debate.
Hay emisarios del peronismo, incluso, que planean sondear a la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien mantiene una disputa con el Gobierno porque le congeló los fondos del Senado. Como respuesta, en enero, Villarruel cerró el Senado.
Más de un peronista fantasea con convencer a la vice de repetir la estrategia en febrero. El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Con esta lógica se mueven y así espera el peronismo poder boicotear la reforma laboral de Milei.
La reforma laboral ingresará al recinto en este período de sesiones extraordinarias de febrero, ya que el diciembre de 2025 obtuvo dictamen pero con firmas en disidencia de la oposición afín al oficialismo, lo que no garantizaba una aprobación del expediente.
Mientras Bullrich maneja la negociación por dentro del Congreso, el ministro del Interior, Diego Santilli, se encargó de colectar voluntades de los gobernadores.
El peregrinaje del ex PRO incluyó a Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Gustavo Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Ignacio Torres (Chubut). Desde su entorno se encargaron de difundir que el funcionario se llevó el acompañamiento.
LLA necesita 37 votos para el quorum y la sanción. El oficialismo tiene 20 soldados propios y espera conseguir el acompañamiento de 24 voluntades, entre bloques satélites, los radicales (10), el PRO (3) y los partidos provinciales. Por fuera de ese universo, están las tres bancadas del peronismo Justicialista (21), Convicción Federal (5) y Frente Cívico por Santiago, que no formaron parte de la reunión de hoy en el Senado.
Organización sindical
Un nuevo Frente de Sindicatos Unidos integrado por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Federación Aceitera (FTCIODyARA), la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) y numerosos sindicatos nucleados en las distintas centrales obreras definieron un plan de lucha conjunto en oposición al proyecto de reforma laboral que contemplará una movilización a la capital de Córdoba el jueves 5 de febrero y otra en la ciudad de Rosario en la provincia de Santa Fe el martes 10.
El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, señaló en un comunicado que “si el Gobierno quiere discutir una reforma de verdad, que realmente solucione la crisis del mercado de trabajo, tiene que empezar de cero y hacer lo que no hizo: convocar a los trabajadores”.
“Respetamos todas las posturas, pero no coincidimos con la idea de dialogar con el objetivo de modificar algunos artículos. Esta iniciativa contiene 136 puntos y todos perjudican a los trabajadores”, mencionó el referente sindical.
ATE junto a sindicatos estatales realizarán un paro con movilización para el día que se trate la reforma laboral en el Senado, previsto para el 11 de febrero.
Cámaras empresariales
Tres cámaras empresariales de la industria nacional, CAME, ADIMRA y CAC, se sumaron al debate del Proyecto de Ley de Modernización Laboral, apuntando a una reforma eficaz, con un fuerte equilibrio entre modernización, productividad y estabilidad institucional.
Coincidieron en que la revisión de los artículos que detallaron no frena la reforma, sino que, por el contrario, podría mejorarla. Con el objetivo de evitar impactos negativos sobre quienes sostienen el empleo industrial en todo el país, haciendo foco en las PyME que son las que generan el 80% del empleo privado argentino.
En conjunto, lo que resaltaron fue el interés central por preservar la institucionalidad de la negociación colectiva, que ha dado estabilidad y reglas claras, especialmente en PyME. Destacaron además que hay artículos en el proyecto que podrían generar efectos nocivos en el entramado productivo.
Por su parte la Cámara Argentina de la Industria Ferial (CAIFE) señaló en uno de sus comunicados que el 45,9% de las empresas de la industria ferial registraron una caída en la rentabilidad durante 2025, mientras que solo el 29,7% logró mejorarla y un 24,3% se mantuvo en niveles similares a 2024.
El presidente de CAIFE, Pablo Ruda, mencionó que “el desafío no es abaratar despidos, es crear condiciones estables que permitan contratar, invertir y sostener puestos de trabajo en el largo plazo”.
“Algo que coincidimos en la cámara es que para los empresarios pymes es mucho más importante y satisfactorio incorporar nuevos talentos que beneficiarnos de una eventual reducción de costos por despidos”, recalcó y que “es imprescindible que el Congreso discuta estas reformas con respeto institucional, escuchando todas las voces y honrando el funcionamiento de la democracia”, concluyó Ruda.
Reforma laboral: Caputo se niega a modificar el capítulo de Ganancias
Patricia Bullrich admitió este miércoles ante los presidentes de los bloques de senadores aliados que Luis “Toto” Caputo se niega a modificar la reforma laboral en el capítulo de Ganancias, una de las exigencias de los gobernadores para apoyar la ley en el Congreso.
Durante una reunión en las oficinas de la UCR en el Senado, la jefa de la bancada libertaria pidió a los legisladores que se mantengan en silencio “para no complicar las negociaciones”.
Sin embargo, Bullrich llegó al encuentro con una nota que apuraba la convocatoria a sesión para el próximo 12 de febrero y los senadores se negaron a firmarla.
Sus colegas le plantearon que, primero, garantice la apertura de la Casa Rosada para quitar la rebaja de ganancias a las grandes empresas, que impacta brutalmente en la coparticipación de las provincias.
Además, el temario contemplado en la nota que llevó la exministra no incluía la declaración de la emergencia ígnea, otra de las demandas de los mandatarios provinciales a raíz de los incendios en la Patagonia.
Tres senadores consultados por el sitio La Política Online reconocieron que tienen la voluntad de colaborar con la media sanción de la reforma pero que no están dispuestos a “inmolarse” para alcanzar una mayoría ajustada, de apenas 37 votos favorables, con altas probabilidades de ser declarada inconstitucional en el Poder Judicial.
“Está muy duro”
“Queremos que junten 50 votos para que ningún juez se anime a voltearla”, dijo uno de los legisladores.
El problema es que la propia Bullrich confesó ante los senadores que “Caputo está muy duro” y “no acepta cambios”.
Del encuentro participaron el presidente del bloque radical, Eduardo Vischi, el cordobés Luis Juez, la tucumana Beatriz Ávila, el correntino Carlos “Camau” Espínola, la chubutense Edith Terenzi y la salteña Flavia Royón. No hubo representantes del PRO ni tampoco asistió la neuquina Julieta Corroza.
Si el peronista José Mayans logra retener la voluntad del interbloque justicialista, incluyendo a los cinco de Convicción Federal y los dos santiagueños, el rechazo podría tener un piso de 28 votos pero podría crecer si el Poder Ejecutivo no acepta los cambios que piden los gobernadores. “Sin los votos de los gobernadores, la ley no sale del Senado”, precisó un senador que responde a uno de ellos.
Bullrich también habría pasado un momento incómodo cuando uno de los presentes le preguntó si había hablado con la CGT.
La exministra respondió que sí y hasta deslizó que desde el Gobierno habían conversado con camaristas de la Justicia, algo que podría resultar escandaloso.
La síntesis de la reunión entre la presidenta del bloque oficialista y sus pares aliados era el simple compromiso de Bullrich de llevar las observaciones de los senadores a Caputo y Diego Santilli, para retomar el diálogo en la Cámara alta los próximos días.







