Menos de 24 horas después que indagaran a su padre y su hermano, se entregó a la Justicia el otro acusado de retener en contra de su voluntad y dar una golpiza a un trabajador de un aserradero de Eldorado.
El caso denunciado por la víctima ocurrió en una firma ubicada en el kilómetro 3 de Eldorado. Al estar de turno por subrogación el Juzgado de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, hasta esa localidad se trasladó el joven de 19 años para ponerse a disposición de las autoridades.
Su padre de 72 años y su hermano de 24 habían estado el día anterior en la audiencia indagatoria por los delitos de “privación ilegítima de la libertad”, “extorsión” y “lesiones leves”.
Fue acusado por los mismos delitos y fue ordenado que quedara detenido.
Paralelamente la Justicia investiga el rol de un abogado, quien habría sido el que envió un archivo a través de Whatsapp a una escribanía donde el denunciante fue obligado a firmar algo que él no sabía que era, según contó.
Ese documento fue secuestrado para ser analizado su contenido y determinar si tiene alguna validez, si se tiene en cuenta las circunstancias en las que fue rubricado.
El caso se hizo público luego que junto a su madre, el joven de 20 años relatara los pormenores del hecho, después que se presentara nuevamente a su lugar de trabajo tras sufrir un accidente laboral.
Relató que el pasado viernes 23 llegó a las 8 al aserradero ubicado sobre calle Belgrano de Eldorado. El 4 de enero en su lugar de trabajo resultó lastimado en un dedo, lesión que le comprometió hueso y una uña.
Llegó con los certificados y le hicieron pasar a una oficina donde le comunicaron que ya no había más trabajo para él. El joven les dijo que aún así le correspondía cobrar los días. Se lo negaron y los tres que estaban con él le dijeron que tenía que firmar papeles en blanco.
Siempre según su relato, ante tanta insistencia el patrón habría dicho “bueno, vamos a pagarle entonces”. Cerraron la puerta y comenzaron a golpearlo con los puños y con un palo en la cabeza.
La víctima indicó que mientras le proferían amenazas para que firme le decían que tenían “la plata suficiente para hacer desaparecer a una persona”. Accedió a firmar, le quitaron el celular y tras exigirle que les diera la clave le borraron el contenido. A las 11.30 lo llevaron a la escribanía y luego lo dejaron en la vereda.






