Una campaña solidaria impulsada en Comandante Andresito logró restituirle su herramienta de trabajo a Lisandro, el padre de Jairo, un bebé de cinco meses que permanece internado en el Hospital Garrahan a la espera de un trasplante de hígado. El hombre había vendido su auto para poder afrontar los gastos derivados de la compleja situación médica de su hijo.
En comunicación con FM 89.3 Santa María de las Misiones el docente Fabián Bautista, quien encabezó la iniciativa, explicó que el objetivo principal era devolverle a Lisandro “una fuente de ingreso”, ya que el hombre se desempeña como taxista en Andresito. “Gracias a toda la difusión y al aporte de muchísima gente, logramos el objetivo que era restituirle un vehículo”, señaló emocionado.
Jairo, uno de los mellizos que Lisandro y su esposa Viviana tuvieron hace cinco meses, presentó desde su nacimiento síntomas preocupantes, como ictericia persistente. Tras una serie de estudios y derivaciones en Misiones, el bebé fue trasladado al Garrahan, donde permanece internado en lista de espera para un trasplante de hígado, el único tratamiento posible en su caso.
Ante la urgencia, Lisandro tomó la decisión de vender su auto para priorizar los gastos médicos y los traslados. “Nunca pedí ayuda a nadie, por eso vendí el auto”, relató el padre durante la entrega del vehículo. Sin embargo, la situación despertó la solidaridad de la comunidad, que se organizó rápidamente para ayudarlo a recuperar su medio de trabajo.

Bautista contó que la colecta surgió luego de conocer de cerca la realidad de la familia. “Él tenía apenas 80 mil pesos en su cuenta y tenía que viajar a Buenos Aires, dejando a sus hijas en Andresito. Primero cubrimos esa urgencia y después pensamos en el auto, que no era un lujo, sino una herramienta de trabajo”, explicó.
La respuesta fue inmediata y, en tiempo récord, se reunieron los fondos necesarios para adquirir un vehículo. “La solidaridad es contagiosa”, comentó el docente y destacó que “quienes menos tienen son los que más dan de corazón”, con gente que colaboró con lo que tenía en sus cuentas, 100 a 80 pesos.
El momento de la entrega estuvo cargado de emoción. “Parecía medio loco al comienzo, pensé que se iba a dar y que no”, confesó Lisandro al recibir las llaves. “Pero llegó el día”, agregó, agradecido por el acompañamiento de la comunidad en medio de una situación marcada por la incertidumbre y la esperanza.
Si bien la preocupación por la salud de Jairo continúa, la familia logró recuperar una herramienta clave para su sostén diario. “No le estamos dando algo para pasear, le estamos devolviendo una fuente de ingreso”, remarcó Bautista, al tiempo que subrayó que la experiencia “nos hace un poco más humanos y demuestra que la solidaridad colectiva puede transformar realidades concretas”.
En cuanto a la salud del niño, relató que el padre de Jairo no resultó compatible para el trasplante de hígado. Ahora viajarán una tía y una sobrina de Lisandro para realizarse análisis para constatar una posibilidad de compatibilidad, así que la esperanza continúa vigente.









