Los últimos datos oficiales del Banco Central expusieron con claridad el límite real que enfrentan hoy las familias para volver a tomar crédito y sostener el consumo. Según el organismo, el 23,4% de los ingresos de los hogares se destina actualmente al pago de cuotas mensuales, un nivel de endeudamiento que no registra antecedentes recientes y que comienza a reflejarse en un marcado aumento de la morosidad.
El dato forma parte del último informe de estabilidad financiera, donde se advierte que “la carga asociada a los servicios de la deuda bancaria de las familias representó 23,4% de la masa salarial registrada”. La cifra implica un incremento de 4,5 puntos porcentuales respecto de la medición anterior y deja en evidencia las crecientes dificultades de la clase media para afrontar compromisos asumidos en meses previos.
El informe detalla que el deterioro se explica por una evolución dispar entre los ingresos y el peso de las cuotas. “El numerador del indicador creció 26,1% entre marzo y septiembre”, frente a una variación real de la masa salarial de apenas 1,9% semestral, precisó el Banco Central.
La mayor parte del endeudamiento de los hogares está vinculada directamente al consumo. De acuerdo con los datos oficiales, alrededor del 80% de la carga de deuda corresponde a préstamos personales y tarjetas de crédito, dos líneas que crecieron con fuerza en un contexto de tasas elevadas y salarios con escaso margen de recuperación.
Ese escenario ya impacta de lleno en los niveles de cumplimiento. La morosidad de las familias alcanzó el 8,8% en octubre, lo que representa un salto de 4,5 puntos respecto de marzo y un incremento interanual de 5,3 puntos.
Desde el organismo explicaron que “el desempeño fue explicado fundamentalmente por las líneas al consumo” y, en menor medida, por los préstamos prendarios.
Uno de los factores clave detrás del deterioro es que, a diferencia de períodos anteriores, las cuotas dejaron de licuarse con la inflación. Sin ese efecto, el peso de los pagos mensuales se volvió más difícil de sostener, especialmente porque buena parte del endeudamiento fue tomado a tasas muy por encima de la evolución de los ingresos.
La situación es aún más delicada en los sectores con menor acceso al sistema bancario. Según el economista Sebastián Menescaldi, de Eco Go, la morosidad en financieras ya supera el 20%, con costos mucho más elevados y plazos cortos.
Un informe reciente elaborado por Pablo Curat, exdirector del Banco Central, refuerza ese diagnóstico. De acuerdo con su análisis, “el 10,1% de los créditos a personas humanas presentan atrasos mayores a 30 días”, el peor registro de la última década. En el Gran Buenos Aires, la mora asciende al 14,1%, la región más afectada.
El relevamiento también muestra diferencias entre entidades: bancos extranjeros con mejor calidad de cartera, privados nacionales con mayor incobrabilidad y entidades públicas con menor mora en créditos a individuos. Mientras tanto, el Gobierno sostiene que el costo del financiamiento debería descender, aunque el escenario es incierto si la inflación se mantiene por encima del 2% mensual. En las últimas semanas, las tasas nominales anuales de los préstamos personales bajaron del 90-95% al 81-85%, pero el costo financiero total sigue por encima del 150% anual.





