En junio del 2025, una menor salió temprano de su casa en Puerto Iguazú para asistir a la escuela. Apenas descendió del colectivo, fue arrastrada por un hombre hacia un terraplén cercano, donde -según las pruebas incorporadas a la causa- abusó sexualmente de ella. El sospechoso estuvo prófugo durante algunas horas, pero fue reconocido por una testigo y detenido. Las pericias de ADN lo señalaron como autor del hecho y la investigación se encuentra ahora próxima a su cierre.
El sindicado tiene 33 años y trabajaba como vendedor ambulante. Cuando fue indagado por el juez de Instrucción 3, Martín Brites, no negó que estuvo por la zona pero dijo no haber hecho nada a la menor de 13 años. Explicó que “pasaba por ahí” y se subió a la moto de un conocido alejándose del lugar.
El hmbre fue imputado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal” y el 10 de julio del 2025 le fue dictada la prisión preventiva.
Antes del inició de la feria judicial de diciembre fueron entregadas las pericias de ADN a las prendas que le secuestraron al sospechoso. Análisis de muestras obtenidas de la ropa interior de la menor y de un boxer del sospechoso, arrojaron un resultado que sostiene científicamente la participación del encartado en el abuso sexual a la víctima del caso. Con todas las pruebas recabadas en la investigación ya no quedaría nada más para que el expediente se cierre y sea elevado al Tribunal para juzgar al sospechoso.
El expediente será girado al fiscal de Instrucción de Puerto Iguazú para que requiera formalmente la elevación a juicio, de coincidir que ya están reunidas todas las pruebas requeridas para la acusación al señalado autor.
Era el martes 24 de junio cuando la menor descendió del colectivo para caminar unos 100 metros hasta la escuela. En ese trayecto fue sorprendida y sometida por el sospechoso. En ese momento una mujer que llevaba a su hija al mismo establecimiento vio que la víctima se acercaba pidiéndole ayuda, mientras que observó a un hombre que se subía a una moto como acompañante y se alejaba del lugar.
Llamó a la policía y rápidamente llevaron a la adolescente al hospital para llevar a cabo el protocolo de rigor para casos de abuso.
Los investigadores revisaron cámaras de seguridad e identificaron a la motocicleta. Llegaron a quien la conducía y este manifestó que solamente había llevado al sospechoso, no sabía lo que había hecho momentos antes.
El paso siguiente fue buscarlo en el barrio Las Orquídeas donde residía. Allí lo detuvieron y secuestraron las ropas que fueron importantes para la pesquisa.
Días después, la mujer que ayudó a la menor, identificó al sospechoso en una rueda de reconocimiento de detenidos como el que vio en el lugar.





