Con la llegada de cambios bruscos de temperatura y el aumento de la circulación viral estacional, especialistas en salud emitieron una alerta por la influenza A subtipo H3N2, una variante que suele confundirse con un resfrío común pero que presenta síntomas más intensos y de aparición repentina.
Según un informe médico difundido por Apollo Hospitals y replicado por la Agencia Noticias Argentinas, en las últimas semanas se registró un incremento de consultas en guardias por fiebre alta, dolores corporales severos y tos persistente, cuadros compatibles con este subtipo de gripe que reaparece de manera cíclica y muta levemente cada año.
El H3N2 pertenece al virus de la Influenza A, responsable de la mayoría de los brotes estacionales. Su denominación refiere a dos proteínas de superficie, la Hemaglutinina tipo 3 y la Neuraminidasa tipo 2, que facilitan la adhesión del virus a las células humanas y explican su elevada capacidad de contagio.
Los especialistas señalaron que un test positivo para Influenza A no implica necesariamente gravedad, aunque sí indica la presencia del virus. La transmisión es especialmente alta en ámbitos cerrados y concurridos como escuelas, oficinas y el transporte público, donde el contacto estrecho favorece la propagación.
Una de las principales diferencias entre el H3N2 y un resfrío común es la forma de inicio. Mientras el resfrío suele comenzar de manera gradual, la gripe H3N2 aparece de forma súbita, con fiebre elevada que puede superar los 39 grados, escalofríos, fatiga extrema, tos seca persistente y dolores musculares que dificultan el movimiento.
En comparación con el COVID-19, los médicos indicaron que la pérdida del olfato y del gusto es menos frecuente en la gripe, aunque el dolor corporal suele ser más intenso. El período de contagio puede comenzar un día antes de la aparición de los síntomas y extenderse hasta cuatro días después de que desaparece la fiebre.
El curso habitual de la enfermedad se desarrolla en etapas: los primeros dos días se caracterizan por fiebre repentina y malestar general; entre el tercer y cuarto día se produce el pico de síntomas; luego comienza una mejoría progresiva, aunque el cansancio y la tos pueden persistir hasta dos semanas.
En cuanto al tratamiento, los profesionales recomiendan reposo, buena hidratación y el uso de paracetamol para aliviar la fiebre y el dolor, y desaconsejan la automedicación con antibióticos. Además, remarcaron la importancia de la vacunación anual, la higiene frecuente de manos y la ventilación de ambientes, especialmente para los grupos de riesgo, que deben consultar de inmediato ante dificultad respiratoria o fiebre prolongada.
Fuente: Agencia de Noticias NA









