Familias de niñas y niños con cardiopatías congénitas y organizaciones civiles convocaron a un banderazo nacional para el 1º de febrero en defensa del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), luego de los despidos de especialistas que integraban el equipo coordinador del programa.
Pese a que el Ministerio de Salud de la Nación negó un desmantelamiento del programa y aseguró que “su continuidad está garantizada”, las familias advierten que la reducción del equipo médico deja al PNCC sin capacidad de respuesta y pone en riesgo una política de salud fundamental para la atención de bebés que nacen con malformaciones en el corazón.
El programa funciona desde 2008 y quedó protegido por la Ley 27.713, sancionada en 2023. A través de una red federal de 13 especialistas, gestionaba la detección temprana, derivación y tratamiento de pacientes con cardiopatías congénitas, que en muchos casos requieren seguimiento médico de por vida.
La convocatoria al banderazo se replicará en distintos puntos del país y está dirigida tanto a organizaciones sociales como a familias. El objetivo es visibilizar el impacto de la medida y exigir el cumplimiento efectivo de la ley que respalda el funcionamiento del programa.
“Es irremplazable”
Lucía Wajsman, fundadora de la ONG Cardiocongénitas y una de las impulsoras de la ley que protege el PNCC, definió que por su especificidad, el programa es una herramienta “irremplazable” para las familias que se enfrentan a un diagnóstico de este tipo.
“Lo que vino a hacer el gobierno de Javier Milei es lo que dijo en campaña: menos presencia del Estado. Y eso se traduce en achicamiento de los programas que garantizan el bienestar de los ciudadanos”, aseguró.
En ese sentido, explicó que “se achica el programa cuando se despide a tres de los siete médicos que integran el equipo coordinador del sistema, porque los cuatro que quedan no pueden hacerse cargo de un país”.
Wajsman, que tiene una hija con una cardiopatía, explicó que “el programa tiene varias instancias: detección temprana, tratamiento y seguimiento. La primera asiste al bebé dentro de la panza, a partir de una evaluación cardíaca fetal. Luego está la derivación, según donde nazca ese bebé, teniendo en cuenta su caso particular. Y finalmente lo que se hace es un seguimiento de por vida”.





