El conflicto entre el Gobierno nacional y los controladores aéreos ingresa en una fase decisiva. A partir de este viernes vence la conciliación obligatoria dispuesta por la Secretaría de Trabajo, que desde el 23 de diciembre mantenía suspendidas las medidas de fuerza del gremio, sin que hasta el momento se haya alcanzado una resolución paritaria entre la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA).
La tregua administrativa permitió garantizar la normalidad de los vuelos durante las fiestas y el inicio del verano, pero no logró destrabar el fondo del conflicto, que vuelve a tensionar la operatividad aérea en plena temporada alta, con miles de pasajeros en tránsito por todo el país.
En un comunicado oficial, EANA informó que este viernes se realizará una nueva audiencia, al tiempo que anticipó la posibilidad de prorrogar la conciliación obligatoria por cinco días hábiles adicionales, una facultad prevista por la normativa laboral vigente.
“En el marco del conflicto gremial entre EANA y ATEPSA, y ante el vencimiento de la conciliación obligatoria dictada oportunamente por la Secretaría de Trabajo, el viernes 16 de enero se realizará una nueva audiencia, existiendo la posibilidad de prorrogarla por cinco días hábiles más”, indicó la empresa estatal.

Desde EANA sostuvieron que, pese a lo que definieron como una “postura permanente de intransigencia del gremio”, continúan trabajando para evitar una escalada del conflicto. “El objetivo es garantizar la normalidad en la operación de los vuelos en plena temporada alta de verano”, señalaron.
El comunicado cierra con una acusación directa: “EANA ratifica su voluntad de apertura al diálogo y de poder seguir negociando para llegar a una solución, ya que considera que la posición beligerante de ATEPSA no busca mejores condiciones laborales, sino generar daño”.
El enfrentamiento entre EANA y ATEPSA no es nuevo y arrastra una secuencia de medidas de fuerza durante el último año. En julio pasado, en la antesala de las vacaciones de invierno, se dictó una conciliación obligatoria inicial para frenar protestas que amenazaban el receso invernal.
Sin embargo, en agosto el gremio avanzó con tres jornadas de paro nacional, que derivaron en un acuerdo transitorio con una recomposición salarial del 15% en cuatro tramos. Ese entendimiento no logró cerrar el conflicto de fondo.
En noviembre, ATEPSA retomó las acciones gremiales con nueve jornadas de paro focalizadas en vuelos de carga, además de la paralización total de capacitaciones técnicas y tareas de mantenimiento de infraestructura. Ya en diciembre, el plan de lucha se extendió a vuelos de pasajeros durante dos jornadas, lo que motivó la conciliación obligatoria actualmente vigente.
El conflicto trascendió el plano laboral y se trasladó a los tribunales federales, donde se investigan dos ejes sensibles. Por un lado, la Justicia analiza la validez de un acta paritaria de fines de 2023, que habría establecido aumentos anticipados para 2024 y que no figura en los registros oficiales de la empresa.
En esa causa se investiga la eventual responsabilidad de Gabriela Logatto, ex presidenta de EANA, y de Paola Barritta, secretaria general de ATEPSA, ante la presunta existencia de un documento apócrifo.
En paralelo, EANA presentó denuncias penales contra el gremio por acciones que, según la empresa, habrían puesto en riesgo la seguridad operacional, entre ellas la colocación de elementos sindicales en torres de control que podrían haber interferido con la visibilidad y la operación técnica.
El vencimiento de la conciliación obligatoria coloca al Gobierno en una posición delicada. Mientras el área económica sostiene una política de austeridad y control del gasto, la continuidad del transporte aéreo depende de un recurso humano altamente especializado y técnicamente insustituible.
Los controladores aéreos concentran un poder de acción significativo: una eventual reactivación de paros o asambleas podría afectar seriamente la aviación civil y comercial en todo el territorio argentino, con impacto directo en el turismo, la logística y la economía, justo en el momento de mayor movimiento del año.
Fuente: Agencia de Noticias NA





