Oliver Mijaíl es un bebé de tres meses que, desde que nació, no puede ver. Diagnosticado con catarata bilateral congénita, una afección que impide el desarrollo normal de la visión en los primeros meses de vida, necesita una operación que le permita recuperar la visión y evitar que ese cuadro derive en complicaciones más graves, como la ceguera.
Evelin Sosa, mamá de Oliver, dialogó con PRIMERA EDICIÓN acerca de la odisea familiar que atravesaron para conseguir un centro de salud que pueda realizar la intervención, que cuesta 20 millones de pesos y está programada para el 15 de enero.
Con rifas y distintas actividades, la familia pudo recaudar el 20% de ese presupuesto, pero faltan muy pocos días para la fecha límite. Por eso, continúan con una campaña solidaria e incluso analizan pedir un préstamo, porque “Oliver no puede esperar”, aseguró Evelin.
Un diagnóstico que lo cambió todo
Oliver nació el 24 de septiembre de 2025 con 37 semanas de gestación. Vive con sus padres en Jesús María, Córdoba, pero es hijo de una posadeña y este mes lo trajo a la capital no solo la familia, sino también su diagnóstico de catarata bilateral.
La familia sabe que tiene esta enfermedad incluso antes de su primer control de fondo de ojos, donde les dijeron que la operación podía esperar hasta el año de vida. Sin embargo, más adelante la historia cambió.
“En la segunda consulta nos dijeron que la cirugía tenía que ser de urgencia para que no tenga más complicaciones, para que pueda desarrollar bien su visión, porque al esperar tanto podría perderla totalmente”, recordó Evelin.
En Córdoba, aseguró que recorrieron clínicas y fueron a varios hospitales públicos. “Nos dijeron que no le podían atender porque él tiene obra social y los niños que no tienen eran la prioridad”, contó Evelin.
La familia cuenta con la obra social IOSFA, ya que los padres de Oliver son gendarmes, pero de acuerdo a la madre, no les garantizaron cobertura para la atención que necesita su hijo.
“Dijeron que no había prestadores en Córdoba para hacer la operación. Después nos mandaron a Mendoza, a un hospital público, y fue la misma respuesta, que iba a quedar en lista de espera. Y él no puede seguir esperando”, afirmó.
En Posadas, consiguieron un turno para realizar la operación en el Sanatorio Boratti, donde la intervención quedó programada para el próximo jueves 15.
Actividades y campaña
Conseguir cita para hacer la operación fue un alivio para la familia, pero también el inicio de una nueva preocupación: el costo de la intervención asciende a unos 20 millones de pesos, un monto que excede el presupuesto familiar.
Hasta ahora, con ventas de productos y rifas, consiguieron recaudar el 20% de lo que necesitan, una cifra que no alcanza pero sirve para amortiguar el impacto.
Pero estando tan cerca de la fecha, evalúan alternativas para no perder la oportunidad de que Oliver acceda a la cirugía. De acuerdo a Evelin, están dispuestos incluso a pedir un préstamo.
En ese sentido, hay que recordar que el costo de la cirugía es en dólares, por lo que el monto final también genera incertidumbre en los padres.
“Ya sabemos que no vamos a llegar al monto total, es muchísimo dinero, pero al menos es una ayuda si tenemos que sacar el préstamo, para que no sea tanto para nosotros”, consideró Evelin.
A futuro, la operación de Oliver requiere de un seguimiento especial, porque además de catarata bilateral, hace unos pocos días confirmaron que Oliver también tiene síndrome de Down.
Para colaborar, la vía habilitada para transferencias es el alias Oliver.mijail o el CBU 0110324130032404644765 (a nombre de Evelin Yanet Sosa), o contactarse a los números 3885490760 o 3764864068.
El día a día con Oliver
Cuando un bebé tiene este tipo de cataratas, el cristalino de ambos ojos es opaco y la pupila en lugar de ser negra, es de tono grisáceo.
Esa fue una de las primeras pistas que le indicó a su mamá que Oliver no podía ver. “Él abre los ojos, los mueve para todos lados, pero no ve. Si mirás sus ojitos ves claramente la diferencia”, contó Evelin.
Otras pistas fueron que Oliver no sostiene la mirada cuando escucha voces o sonidos. “Le hablas y él no te mira, mueve sus ojos, pero no enfoca como un bebé normal”, agregó.
La enfermedad puede presentarse al nacer o en los primeros meses de vida, pero necesita un diagnóstico y tratamiento tempranos para evitar que detenga el desarrollo de la visión, que se encuentra en una etapa clave.








