Un grupo de vecinos del barrio Santa Inés llevó adelante este domingo un operativo de limpieza autogestionado ante la falta de mantenimiento y asistencia por parte de las autoridades municipales. La actividad se desarrolló sobre la calle Carancho, donde denunciaron años de abandono, acumulación de malezas y problemas de drenaje que afectan la seguridad y la calidad de vida de la comunidad.
La presidenta de la Comisión Vecinal, Carmen Pedrozo, explicó que la iniciativa surgió frente al deterioro del lugar. “Nos juntamos en comunidad para hacer limpieza de una calle del barrio porque es impresionante el mal estado que está, la maleza, el monte, es increíble”, señaló. Según relataron los propios vecinos, hacía al menos 16 años que no se realizaban tareas de limpieza en esa cuadra.
Pedrozo detalló que las canaletas se encuentran completamente tapadas, lo que provoca que el agua quede estancada sobre la calle. “Las calles tienen canaletas, pero están llenas de maleza y el agua se estaciona en la calle”, afirmó, y aclaró que esta no será una acción aislada: “No va a ser la única limpieza que se va a hacer, ya estamos organizando las otras”.
Además del desmalezado, los vecinos comenzaron a organizarse para mejorar la iluminación. “En esta cuadra tenemos ocho focos para comprar y cambiar, porque no tenemos iluminación”, expresó Pedrozo.

Por su parte, Luis Vera, vecino del barrio, remarcó la falta de asistencia municipal y tras el operativo autogestionado “le pedimos a las autoridades que por favor manden los camiones a retirar toda la basuras que juntamos. Por lo menos ese trabajo le quitamos a ellos”, agregó.
A su vez, María Caballero, otra vecina, señaló que todo se logró por la participación comunitaria y el objetivo de mejorar la seguridad. “Aquí estamos mujeres, adolescentes, ancianos, tercera edad. Estamos procurando que nuestra entrada al barrio sea más segura, sin peligro de monte, de ladrones o de animales”.
Subrayó la gravedad de la situación en una zona donde viven numerosas familias. “En este lugar hay casi 100 niños y muchos ancianos. Tenemos una entrada llena de monte, oscura, que ni se ve quién va al lado de uno”, describió, y concluyó: “Entonces nos juntamos los vecinos y estamos trabajando en pleno domingo”.





