A escasas seis cuadras de la arteria principal de esta ciudad, la vida cotidiana se volvió un calvario para las familias del barrio Municipal de Puerto Rico que ya no saben a quien recurrir para lograr la eliminación de un basural a cielo abierto que se fue agravando con el paso de los años en un domicilio particular. Lo que comenzó como una conducta aislada de un vecino, de acumular basura, hoy ocupa un terreno sobre la calle Belgrano al 600, afectando la salud y la seguridad de toda la zona.
Aída González, vecina lindera al foco de conflicto, relató a PRIMERA EDICIÓN con angustia que la situación lleva ya ocho años sin solución. “Convivimos con la basura constantemente”, explicó, detallando que el predio se encuentra atestado de neumáticos viejos, agua servida y desperdicios de toda índole. “Esta acumulación no es solo estética, es el caldo de cultivo ideal para la proliferación del mosquito Aedes aegypti y de animales ponzoñosos como alacranes, arañas y también roedores”, señaló.
Un foco de enfermedades
La preocupación principal de los vecinos radica en la salud de los más pequeños. Según González, son frecuentes las enfermedades cutáneas y los cuadros virales derivados de la contaminación ambiental. “Constantemente hay vecinos enfermos, incluso de dengue”, aseguró la mujer, quien además denunció que los accidentes con animales venenosos son moneda corriente, incluso dijo que su marido fue picado por un alacrán recientemente y, años atrás, un niño de la cuadra sufrió la mordedura de una víbora.
“La inacción de las autoridades es el punto que más nos indigna porque a pesar de haber realizado presentaciones ante el Juzgado de Faltas, el Concejo Deliberante y la comisaría local, las soluciones nunca llegan. Pasa que este señor no se presenta a las citaciones, a las intimaciones, muestra rebeldía ante las autoridades y la Municipalidad no hace nada, dejando en evidencia una inacción para intervenir en una propiedad privada que afecta el bien común”, sostuvo la vecina.
Violencia y desprotección
El conflicto no termina en lo ambiental porque, según González, “el propietario del lugar es un hombre de aproximadamente 40 años, que vive solo tras el abandono de su familia porque no soportaron vivir más entre los desperdicios, mantiene una relación hostil con todos los del vecindario. Habitualmente somos atacados verbalmente cada vez que intentamos dialogar o reclamar por la limpieza del lugar donde vive”.
Por otro lado, el problema se volvió más complejo aún porque al estar el predio ya identificado como un vertedero, “otros ciudadanos y transportistas lo utilizan para desechar basura e incluso animales muertos, con la anuencia del dueño. Él mismo pide que traigan la basura para ver qué puede usar y qué no pero queda todo allí”, remarcó González.
En el mismo sentido dijo que “entre los vecinos de la calle Belgrano seguimos barriendo y juntando vidrios de las veredas y matando alacranes, esperando que, de una vez por todas, el estado municipal decida intervenir porque para nosotros esto ya es un foco de emergencia sanitaria”. Al no encontrar respuesta en estos ocho años, González y sus vecinos resolvieron denunciar la situación ante el Ministerio de Ecología de la Provincia. “Esto lleva años y consideramos que ya atenta contra el medio ambiente por eso recurrimos a Ecología”, enfatizó.









