Caer y levantarse. De eso se trata el deporte y, sobre todo, la lucha olímpica. Por esa razón, Ricardo Báez (29) no baja los brazos: tras un año de recuperación luego de varias operaciones, el luchador misionero afronta su tercer ciclo olímpico rumbo a Los Ángeles 2028.
“Es el último , me dicen que puedo llegar a meter uno o dos más… quizás lo veré sobre la marcha, pero hoy creo que se trata de cerrar una etapa y enfocarse en otra”, le dijo Báez a EL DEPORTIVO, con la mirada puesta también en el desarrollo de la disciplina en la tierra colorada, esta vez en su rol de dirigente de la Asociación Misionera.
Ricardo… ¿qué balance hacés del año que se va?
Fue un año de muchos cambios y de algunas dificultades, deportivamente no me fue bien. Este año no pude priorizar el deporte como hubiese querido, ya que fue un año de adaptación después de la operación de columna de 2024. Fue algo en cierta forma planificado, ya que este año no hubo competencia clave a nivel internacional, entonces prioricé la salud y también iniciar la transformación hacia la dirigencia deportiva.

Vas una vez más por la clasificación, ahora a Los Ángeles 2028… ¿es tu último ciclo olímpico?
Sí, es el tercero y último. Muchos me dicen que puedo llegar a meter uno o dos más… quizás lo veré sobre la marcha, pero hoy creo que se trata de cerrar una etapa y enfocarse en otra. Me quiero preparar bien, a sabiendas también de que se viene un recambio generacional, hay chicos que están viniendo desde abajo y piden su lugar. Y quiero que ellos tengan ese lugar. Por eso digo que es mi último ciclo, porque creo que después llegará el turno de volcar todos estos años de lucha a los chicos, a los luchadores más jóvenes que hoy están surgiendo en Misiones. Quiero darles esas herramientas para que ellos puedan llegar más lejos de lo que yo llegué.
Para ningún deportista es fácil decir adiós…
Sin dudas… por ahora, estoy enfocado en los Odesur 2026, que se van a hacer en septiembre, en Rosario, donde voy a defender el título que gané en Asunción 2022. De ahí, quiero apuntar a buscar una medalla en los Juegos Panamericanos. Y después se vendrá el clasificatorio olímpico. Obviamente tengo ganas de darle más resultados a la provincia y al país. Y me gustaría cerrar mi carrera deportiva con ese Preolímpico rumbo a Los Ángeles.
Estuviste siempre cerca de lograr el sueño olímpico…
Mi primer ciclo olímpico fue rumbo a Tokio 2020, que quedé a dos triunfos… y hacia París 2024, estaba ganando en los cuartos de final ante un luchador venezolano, por 6-2, cuando me rompí una costilla y tuve que abandonar. Quizás la última sea la vencida, quizás la vida me recompense de alguna manera por todo el sacrificio. Más allá de que muchas veces faltaron cosas, siempre le pusimos ganas y corazón, como ahora, que pese a la operación en la columna y una reciente en la nariz, seguimos luchando.
Sin dudas, la clasificación no es algo sencillo…
Es muy difícil, y quizás en la lucha más que en otros deportes. Nuestra disciplina tiene mucha exigencia física, los entrenamientos son fuertes, las cargas son pesadas. Yo este año decidí administrar los torneos y los viajes para cuidarme físicamente y enfocarme en los torneos que realmente importan.
¿Cómo te ves en esa faceta de dirigente?
Se está trabajando en la provincia con dos asociaciones, tenemos nuevos entrenadores y los resultados tanto a nivel nacional como internacional siguen estando, con Camila Amarilla como estandarte, pero también con muchos chicos que demostraron en el último Argentino estar a la altura y volvieron a casa con 13 medallas de oro. El objetivo es continuar con el desarrollo. Por eso el año que viene se va a abrir una escuela de lucha en Oberá, que es un gran logro; y también está la posibilidad de abrir otra en Guaraní Antonio Franco. Además, están funcionando las escuelas municipales y las escuelas de iniciación. Y en 2026 están los Odesur de la Juventud, donde tenemos la posibilidad de clasificar a cuatro misioneros. Por eso digo que los resultados están, pero que la prioridad es el desarrollo, para seguir apuntalando la lucha en Misiones.

¿Te gusta trabajar para la lucha desde ese lado?
Sí, me gusta y lo disfruto mucho. Trato de volcar ahí todo lo que pude aprender en estos años. Mirá, incluso gracias al apoyo de la Provincia, ya está confirmado el Argentino en Posadas para noviembre, entre el 11 y el 14. Ya estamos planificando la logística para todo eso, buscando hacer un campeonato con estándares internacionales para abrir las puertas en el futuro a recibir un torneo de esas características.
Bien, pero primero, lo primero… ¿soñás con esa clasificación a los JJOO?
Sí, hoy siento que me falta esa clasificación a los Juegos Olímpicos, el sueño y el objetivo están intactos. Después, si no se da, no va a cambiar nada en mi vida. Estoy más que contento y satisfecho con todo lo que pude vivir. Y sobre todo, agradecido a la lucha, que fue lo más lindo que viví. El deporte me cambió la vida. Entonces, si voy o no a los Juegos Olímpicos, al final de cuentas, eso no es todo. Lo importante es haber transitado todo ese proceso, todas esas etapas detrás de un sueño, y disfrutar de ese camino. Yo lo disfruté muchísimo. Tuve más derrotas que triunfos, pero pude levantarme siempre y buscar seguir creciendo. Al final de cuentas, de eso se trata la vida misma.





