El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas quedó sin los siete médicos especializados que tenían a su cargo (uno por cada día de la semana) la coordinación de esta red que, desde 2008, permitió salvar a miles de niños cuyas expectativas de vida antes no superaban el dígito.
Desde el Ministerio de Salud de la Nación salieron a desmentir el “desmantelamiento” del programa nacional y aseguraron que “sigue funcionando y su continuidad está plenamente garantizada”. Argumentaron que se resolvió “reorganizar y optimizar” porque “había un exceso de personal, el programa contaba con 13 personas y registró un promedio de 7,4 llamados diarios en 2025”. Los que no fueron despedidos, presentaron su renuncia.
No obstante, las autoridades de salud aseguraron que “en lo que va de 2026, todas las consultas recibidas fueron atendidas y correctamente derivadas dentro de la red de atención”. El programa continúa operativo a través del equipo administrativo activo y con la coordinación médica del Hospital Garrahan, garantizando la articulación con los centros de alta complejidad de todo el país.
La comunidad médica en alerta
La desvinculación de profesionales superespecializados y la desarticulación del equipo técnico que era la columna vertebral del programa provocó una conmoción en la comunidad médica. Tanto la Sociedad Argentina de Salud Pública como la Federación Argentina de Cardiología expresaron su preocupación ante la crítica situación que atraviesa el programa nacional.
Según recordó el presidente de la Federación Argentina de Cardiología, Diego Echazarreta, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, “alrededor de 7.000 niños nacen por año con cardiopatías congénitas en el país y la mitad de ellos requiere algún tipo de cirugía correctiva en el primer año de vida. Estos especialistas coordinaban a través del programa 15 centros categorizados de alta especialidad y complejidad mediante el Sistema Integrado de información Sanitaria Argentina (SISA) e iban recibiendo la demanda de cada uno de los lugares alejados de la Argentina. Con este sistema se realizaron un promedio de 800 procedimientos quirúrgicos por año y se recibieron más de 6.000 notificaciones por año para resolver este tipo de problemas”.
Recordó además que, después de aprobarse la ley, “el decreto reglamentario 559/2023 fue un poco más allá e incluyó la detección prenatal en la embarazada -entre la semana 18 y 24-, lo que implica la obligatoriedad de hacer una ecografía fetal de corazón para poder detectar con premura si el bebé tiene alguna alteración que implique la necesidad del traslado de la mamá gestante con su compañero a un centro de mayor complejidad”.
“La coordinación requiere gente especializada”
Echazarreta advirtió que “pese a estos números y a su desarrollo, que no se haya renovado el contrato a los coordinadores nacionales del programa es una señal de alerta. Este tipo de programas intentan coordinar, algo que en Argentina lamentablemente cuesta mucho, la complejidad suele estar muy lejos de quienes requieren una solución. Coordinar en red, a veces entre distancias reales no tan grandes, es posible… pero requiere de una coordinación en manos de gente especializada en el tema que optimice recursos y den soluciones. Esto se logra de la noche a la mañana, sino con un trabajo profesional de mucho tiempo… por eso, como Federación Argentina de Cardiología, alertamos a las autoridades que este programa tiene que continuar”.
“Los chicos se morían esperando la cirugía del corazón”
El médico pediatra y especialista en cardiología infantil, Lisandro Benmaor, quien fue coordinador provincial del programa nacional desde 2008 y durante los primeros años, recordó en diálogo con PRIMERA EDICIÓN que Misiones encabezaba el número de niños con diagnósticos de cardiopatías.
“Por lejos, fuimos la provincia con más casos reportados al centro coordinador de cardiopatías congénitas durante varios años… chicos de todas las edades que pasaban por mi consultorio y fueron incorporados al programa. Fuimos también la primera provincia en el país en contar con una ley provincial de la ecocardiografía fetal, aprobada hace ya trece años, que nos permitió cambiar historias… se me pone la piel de gallina, pero sé cómo hubieran evolucionado cada uno de los chicos si no hubieran recibido el diagnóstico dentro de la panza de su mamá, en muchos casos en patologías graves y mortales. Pero muchos de esos chicos con diagnóstico intrauterino y cirugía, cambiaron su evolución rotundamente para bien”, destacó.
Acceso restringido
En este contexto, Benmaor destacó que el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas se creó para dar respuesta a la necesidad de dar acceso a la salud a muchos niños argentinos que nacían con cardiopatías “y se morían en lista de espera para ser operados del corazón”.
Recordó que “antes de 2008, accedían los niños de familias con recursos, ya sea por obra social, prepaga o por recursos económicos… pero los niños que dependían del sistema público de salud difícilmente accedían y muchos de ellos morían en la espera”.
El médico misionero, hoy presidente del IPS, recordó que cuando recién volvió a Misiones para una paciente que requería una comunicación interauricular, “me dieron turno quirúrgico para luego de tres años… hoy, un chico que requiere una cirugía por una cardiopatía grave se opera en dos o tres días, todo está aceitado, por eso la lista de espera bajó a cero en nuestro país y la mortalidad infantil por causas de cardiopatías congénitas bajó drásticamente”.
“No solo coordinaban, también asesoraban y opinaban”
Según anticipó el médico misionero Lisandro Benmaor, este jueves participará junto profesionales médicos de todo el país, entre quienes hay ex ministros de salud, asesores gubernamentales, directores sanatoriales y referentes de sociedades científicas “en un zoom para hablar del tema y emitir una opinión sobre el mismo”.
“No se ahorra plata con esto”
Benmaor puso en duda que el motivo de la decisión del Gobierno nacional sea reducir costos “porque no se ahorra plata despidiendo a cinco médicos ultraespecializados”.
Profundizó sobre el rol clave que cumplían los médicos especialistas en el centro coordinador de cardiopatías congénitas, “si bien muchos pacientes son derivados con diagnósticos, como ocurre casi siempre con los niños de Misiones; me consta que eso no siempre pasa y en esos casos el centro coordinador también orientaba sobre qué hacer. El asesoramiento para el manejo de un paciente crítico de terapia intensiva, en asistencia respiratoria, estaba muy bien resguardado por el centro coordinador… ellos no solo decían adónde tenían que ir los pacientes para su atención, también asesoraban y opinaban”.
Recordó que el mensaje del Ministerio de Salud de la Nación “habla de una coordinación médica del Garrahan, no de médicos especialistas en cardiopatías congénitas”.
El médico pediatra y especialista en cardiología infantil indicó que hasta ahora no habría despedidos entre los administrativos del programa.





