Un caso de crueldad animal que conmocionó a Paraguay continúa siendo investigado luego de que se difundieran nuevos detalles sobre el ataque sufrido por una perrita conocida como Canela. El animal perdió gran parte de su mandíbula tras ser herida con un artefacto explosivo durante los festejos de Año Nuevo en el barrio Caacupemí de Areguá.
La organización Olfateando Huellas, que rescató al animal y o trasladó a una clínica veterinaria, había informado que Canela fue sometida a una cirugía en la que se le extrajo la parte baja de la mandíbula, debido a las graves lesiones causadas por la detonación de un “cebollón” colocado en su boca.
Las autoridades de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal y la Fiscalía de Luque abrieron una investigación por el acto de violencia, en el marco de la Unidad Especializada Contra la Crueldad y el Maltrato Animal, con el objetivo de identificar al responsable conforme al marco legal vigente.
Según lo publicado por medios locales, un menor de 15 años fue identificado como presunto autor del hecho. El adolescente habría estado manipulando fuegos artificiales en la zona durante las celebraciones y, de manera accidental o negligente, habría colocado el artefacto en el hocico de la perrita, que resultó gravemente herida.
El caso generó repudio en la comunidad y reavivó el debate sobre la tenencia responsable de pirotecnia y la protección de los animales. Canela continúa bajo tratamiento veterinario, con una delicada recuperación y alimentación asistida, mientras los investigadores siguen recabando testimonios y pruebas para avanzar en el proceso judicial.
Autoridades y organizaciones animalistas reiteraron su condena a este tipo de hechos y destacaron la importancia de aplicar las leyes de bienestar animal para evitar que actos de crueldad queden impunes, recordando que la normativa paraguaya contempla sanciones para quienes cometan maltrato contra seres sintientes.

Fuente: ABC Color/Itapúa en Noticias









