Tropas de montaña del Ejército Argentino y del Ejército de la República de Chile realizaron la formación de inicio de la Expedición Andinística Combinada Argentino–Chilena al cerro Aconcagua 2026, una operación conjunta orientada al adiestramiento en alta montaña y al fortalecimiento de la cooperación militar bilateral, según se informó oficialmente.
El acto se desarrolló en el Refugio Militar “Cristo Redentor”, un sitio de alto valor histórico y simbólico en la Cordillera de los Andes, y marcó el comienzo formal de una actividad que se inscribe tanto en el programa de adiestramiento estival de la Brigada de Montaña VIII como en la conmemoración de los 25 años de la última ascensión binacional al Aconcagua, realizada por tropas de ambos países.
La expedición reúne a efectivos que integran la cordada combinada denominada “Ejército de los Andes”, un nombre que remite a la tradición histórica compartida y a la cooperación sostenida entre Argentina y Chile en el ámbito militar. Durante la ceremonia, autoridades de ambos ejércitos destacaron a la Cordillera de los Andes como un espacio de encuentro, entrenamiento y trabajo conjunto, donde el planeamiento, el método y la confianza mutua resultan claves para el cumplimiento de la misión.

Más allá del simbolismo, la iniciativa tiene un fuerte contenido operativo. La expedición fue concebida como una empresa profesional conjunta, destinada a mejorar la interoperabilidad, promover el intercambio de experiencias y consolidar procedimientos comunes entre tropas especializadas en montaña, uno de los ambientes más complejos desde el punto de vista militar y logístico.
En ese marco, se puso especial énfasis en el factor humano como eje del éxito de la misión. Desde la organización se subrayó que el cumplimiento de los objetivos no se limita al logro de la ascensión, sino que incluye de manera central el retorno seguro de todo el personal, bajo estrictos criterios de responsabilidad y cuidado.

La planificación de la expedición contempla un esquema logístico específico y protocolos sanitarios y de seguridad de extrema exigencia, que incluyen controles médicos permanentes, procesos de aclimatación progresiva, patrullas de rescate, apoyo de medios aéreos y un seguimiento continuo de las condiciones meteorológicas y del terreno.
La ceremonia de inicio incluyó el izamiento de los pabellones nacionales, la interpretación de los himnos de ambos países, una invocación religiosa y la entrega de distintivos con el escudo de la expedición y testimonios de cumbre, símbolos que acompañarán a los integrantes de la cordada durante el desarrollo de la ascensión y que representan el compromiso asumido en esta nueva experiencia de cooperación militar binacional.







