Ana Laborde
Profesora de Yoga
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Al finalizar la sesión de Yoga permanecemos sentados sobre la esterilla percibiendo claramente la flexibilidad, el bienestar y la calma en cuerpo, mente y espíritu, mientras disfrutamos de la respiración suave y profunda. Entonces buscamos nuestra lectura habitual y en la página señalada releemos estas expresiones del Dr. Deepak Chopra: “Desde que nacemos recibimos constantes señales que sugieren la existencia de un mundo distinto en nuestro interior”, al escuchar música hermosa, contemplar la naturaleza o escenas familiares que nos estremecen, nos dice. Ahora seguimos leyendo:
“Hemos pasado por alto innumerables señales porque no forman un mensaje claro. He conocido un número prodigioso de personas con experiencias espirituales asombrosas: de niños que vieron el alma de su abuela elevarse al momento de su muerte o seres de luz durante una fiesta de cumpleaños, viajaron más allá de sus cuerpos físicos o fueron recibidos tras acudir a la escuela por un familiar que acababa de morir en un accidente automovilístico. (Un hombre me contó que había sido un ‘niño de la burbuja’ durante los primeros diez años de su vida; viajaba en su burbuja sobre la ciudad y hacia tierras desconocidas)”. Nos sorprende una vez más el Doctor con estas expresiones, pero seguimos leyendo:
“Millones de personas -no exagero, es el testimonio de encuestas públicas- se han visto cubiertas por una luz blanca iridiscente; o han escuchado una voz que saben proviene de Dios; o tuvieron guardianes invisibles en su infancia, amigos secretos que los protegían durante el sueño”. Nos detenemos a reflexionar unos instantes recordando relatos y experiencias similares, y continuamos leyendo:
“Con el tiempo me di cuenta de que son más las personas que han tenido estas experiencias (viajes a una realidad separada de ésta por un tenue velo de incredulidad) que quienes no. Para correr el velo debes cambiar tus percepciones. Se trata de un cambio personal, totalmente subjetivo, pero muy real”. Aquí el Doctor nos deja con un interrogante: “¿Cómo empezarías a resolver un misterio que está en todas partes, pero que, de alguna manera, no forma un mensaje articulado?” Aquí ponemos el señalador porque debemos retirarnos, y lo hacemos reflexionando sobre todo lo leído y deseando un feliz inicio de año a todos quienes se detengan a leer esta nota. Namasté.








