Cada 6 de enero se celebra el Día Mundial de los Huérfanos de la Guerra, una significativa efeméride que busca generar conciencia en la población mundial acerca de la dramática realidad que enfrentan los niños en zonas de conflicto, no sólo por el peligro de su propia integridad sino también por la vulnerabilidad en la que quedan a causa de la pérdida de sus padres.
Según UNICEF, los conflictos bélicos constituyen la más agresiva violación de los derechos fundamentales de los niños: derecho a la vida, derecho a tener una familia, derecho a la salud y la educación, derecho a una infancia protegida y feliz y al desarrollo de su personalidad.
Es de vital importancia que la sociedad civil, gobiernos y organizaciones internacionales tomen conciencia de esta realidad que se sigue produciendo a diario en conflictos -hoy un tanto opacados por la incursión estadounidense en Venezuela- como Ucrania, Palestina o diversos puntos de África.
Por otra parte, se requiere reforzar las leyes nacionales y el derecho internacional acerca de los huérfanos víctimas de las situaciones de guerra, evitar su reclutamiento forzoso en conflictos armados, asistir a los grupos vulnerables y proteger a los niños en todos los conflictos bélicos.









