El 6 de enero de 2021, un grupo de manifestantes en favor de Donald Trump irrumpió dentro del Capitolio de los Estados Unidos provocando que la seguridad del edificio lo evacuara y obligara a suspender momentáneamente la sesión donde se debatían los votos del Colegio Electoral que promulgaría oficialmente a Joe Biden como el presidente de ese país en el periodo 2021-2025.

Sin embargo, cuando comenzó la discusión en el hemiciclo, los legisladores republicanos montaron su primer desafío oficial a la victoria demócrata en las elecciones del 3 de noviembre de 2020, objetando los resultados estatales de Arizona.
A continuación, manifestantes con banderas confederadas cruzaron el primer cerco de seguridad e ingresaron al Capitolio, que fue cerrado con sus legisladores adentro cuando estallaron los violentos enfrentamientos entre los partidarios del presidente Trump y la policía.
Las autoridades de seguridad emitieron un anuncio dentro del edificio mientras los representantes se reunían y se esperaba que votaran para afirmar la victoria del líder demócrata. Debido a una “amenaza de seguridad externa”, nadie podía entrar o salir del complejo del Capitolio y ambas cámaras entraron abruptamente en un receso.

Las escaramuzas ocurrieron afuera y en las escalinatas del congreso, en el mismo lugar donde el presidente Biden tomó posesión solo dos semanas después. Algunos de esos activistas lograron, sin embargo, ingresar al lugar.
Los manifestantes derribaron barricadas de metal al pie de los escalones del Capitolio y fueron recibidos por oficiales con equipo antidisturbios. Algunos intentaron empujar a los policías que sostenían escudos y se podía ver a los oficiales disparando gas pimienta contra la multitud para mantenerlos alejados.
Durante el enfrentamiento, una manifestante fue tiroteada por las fuerzas del orden dentro del Capitolio y posteriormente falleció en el hospital a causa de las heridas, mientras que otros tres murieron como resultado de emergencias médicas durante el día.
Posteriormente se informó que se encontraron en las inmediaciones tres artefactos explosivos improvisados.
Como consecuencia de los disturbios, la alcaldesa Muriel Bowser, decretó el toque de queda en toda la ciudad.
Esa misma noche, después de quedar despejado de manifestantes el edificio, el Senado reanudó su sesión y rechazó los reclamos por fraude que habían presentado por republicanos.
Fue el primer asalto al Capitolio desde la quema de Washington en 1814 por los británicos durante la guerra de 1812.









