Las potencias China y Rusia expresaron este sábado un rechazo contundente a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y a la captura del presidente Nicolás Maduro, al considerar que se trata de una violación grave de la soberanía venezolana y de un hecho con potencial desestabilizador para toda la región.
La postura de China: advertencia regional
Desde Pekín, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino manifestó estar “profundamente conmocionado” por los ataques militares estadounidenses y condenó lo que definió como un uso flagrante de la fuerza contra un Estado soberano.
“Tal comportamiento hegemónico de Estados Unidos viola gravemente el derecho internacional, infringe la soberanía de Venezuela y amenaza la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe”, señaló la Cancillería china en un comunicado oficial. En ese marco, el gobierno de China afirmó que se opone firmemente a este tipo de acciones unilaterales y advirtió sobre sus consecuencias a largo plazo para la estabilidad regional.
La declaración refuerza la posición histórica de Pekín en defensa del principio de no intervención y del multilateralismo, especialmente en regiones donde mantiene intereses estratégicos y económicos.
Rusia exige la liberación de Maduro
Por su parte, Rusia fue más allá en su respuesta diplomática y reclamó directamente a Estados Unidos la liberación de Maduro y de su esposa, luego de que el presidente estadounidense anunciara públicamente la captura del mandatario venezolano.
“Pedimos firmemente a las autoridades estadounidenses que reconsideren su postura y liberen al presidente legalmente electo del país soberano y a su esposa”, indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso en un comunicado. Moscú remarcó que se trata de un jefe de Estado en funciones, lo que, a su entender, agrava la violación al derecho internacional.
Un frente común contra Washington
Las declaraciones de China y Rusia configuran un frente diplomático coincidente frente a la ofensiva estadounidense, basado en la defensa de la soberanía, el rechazo al uso de la fuerza y la preservación del orden internacional. Ambas potencias coincidieron en señalar que la captura de Maduro no solo afecta a Venezuela, sino que sienta un precedente peligroso para el sistema internacional.
La postura de Pekín y Moscú se suma a las críticas expresadas por otros países y bloques, en un contexto de creciente tensión geopolítica y con la comunidad internacional atenta a los próximos pasos de Washington y a la eventual intervención de organismos multilaterales.





