El 2025 dejó una marca profunda en la vida del trabajador rural misionero, la “motosierra” del Gobierno nacional, la pérdida sostenida del poder adquisitivo, la caída de la actividad en las economías regionales y la falta de perspectivas empujaron a miles de familias a una situación límite.
En ese escenario, la migración hacia Brasil dejó de ser un recurso estacional para convertirse en una salida definitiva para muchos asalariados del campo.
Así lo describió el secretario gremial de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) en Misiones, Carmelo Rojas, al realizar un balance del año pasado.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, sostuvo que la situación fue “muy difícil” para la gran mayoría de los asalariados y remarcó que el deterioro salarial se profundizó mes a mes.
“Con un techo paritario del uno por ciento, los trabajadores pierden contra la inflación todos los meses”, expresó.
Rojas explicó que, aun tomando los índices oficiales, la diferencia resulta abrumadora. Detalló que la inflación interanual ronda el 31 o 32 por ciento, mientras que el aumento acumulado por paritarias queda muy por debajo.
“Estás perdiendo alrededor del diecisiete por ciento de tu salario”, afirmó, y advirtió que la situación real es aún más grave cuando se observa el precio de los alimentos y los combustibles.
El impacto de ese proceso se siente con fuerza en la producción primaria. Según el referente gremial, actividades como la yerba mate atraviesan un escenario crítico que golpea tanto a pequeños productores como a trabajadores. En ese contexto, comparó el presente con otras crisis profundas del país.
“En algunos casos esto es igual o peor que el 2001”, aseguró, al señalar que nunca antes se había dado una combinación tan fuerte de pérdida salarial y retroceso de derechos laborales.
Uno de los fenómenos más preocupantes que dejó el año es el cambio en la dinámica migratoria. Históricamente, muchos trabajadores rurales viajaban a Brasil durante el verano para la cosecha y luego regresaban a Misiones. Esa lógica comenzó a romperse.
“Hoy muchísimos se están quedando a vivir allá”, afirmó Rojas, y aclaró que ya no se trata solo de zonas fronterizas.
El dirigente señaló que la migración permanente se extendió incluso a la zona centro de la provincia, donde antes era menos frecuente. Relató que hay trabajadores que se trasladan con toda su familia y ya no vuelven.
“Antes eso prácticamente no pasaba, ahora se ve en todas las localidades”, describió, al tiempo que vinculó el fenómeno con la imposibilidad de sostener la subsistencia diaria en territorio misionero.
La pérdida de empleo es otro factor determinante. Rojas sostuvo que el cierre de pequeñas y medianas empresas rurales, sumado a la apertura indiscriminada de importaciones, redujo drásticamente las fuentes de trabajo. Mencionó estimaciones que hablan de entre tres mil y cuatro mil puestos formales perdidos en Misiones, aunque advirtió que la cifra real sería mucho mayor si se contaran los casos informales que no quedan registrados. Esa falta de oportunidades empuja a los trabajadores a aceptar cualquier alternativa disponible.
“El trabajador tiene que irse nomás, no le queda otra”, resumió.
Según describió, las “changas” ocasionales casi desaparecieron y volvieron a verse escenas de extrema vulnerabilidad social.
“Se ve nuevamente gente en la calle pidiendo, grandes y chicos”, lamentó.
De cara a 2026, el panorama no ofrece alivio. Rojas admitió que no observa señales de mejora si continúan las mismas políticas económicas. Cuestionó las reformas laborales anunciadas y sostuvo que “la economía no se cambia con leyes laborales”, sino con medidas que fortalezcan la producción y el empleo.
En ese sentido, volvió a advertir sobre el efecto negativo de las importaciones sobre las pequeñas empresas, principales generadoras de mano de obra rural.
El dirigente anticipó que, de mantenerse este rumbo, la migración hacia Brasil y otras regiones seguirá creciendo.
“Seguramente va a haber más salida en busca de otra alternativa laboral”, afirmó, y remarcó que el problema no es exclusivo de Misiones, sino que atraviesa a todas las economías regionales del país.
Finalmente, Rojas llamó a la dirigencia política a asumir responsabilidades. Sostuvo que las decisiones legislativas también inciden en el deterioro social y pidió que no se sigan avalando normas que perjudiquen a los trabajadores.
“Cuando se pierden derechos, perdemos todos”, concluyó, al insistir en la necesidad de un cambio de rumbo para evitar que más familias se vean obligadas a abandonar la provincia.




