Ante la gravedad de los ataques militares lanzados por Estados Unidos en territorio venezolano, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas convocó para este sábado al mediodía (hora de Nueva York) una sesión de emergencia. La solicitud fue impulsada de manera conjunta por Rusia, China y Colombia, en un intento por frenar la escalada y abrir un canal diplomático inmediato.
En representación de Estados Unidos, expondrá el embajador ante la ONU Mike Waltz, quien presentará la postura oficial de Washington. Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el diplomático estadounidense prevé exhibir información de inteligencia vinculada a actividades de narcotráfico, con el objetivo de justificar la ofensiva bajo el concepto de “legítima defensa colectiva”. Waltz ha sido, además, un crítico recurrente del multilateralismo cuando —según su visión— “protege a dictadores”.
Desde Moscú, el embajador ruso ante la ONU calificó la presunta captura del presidente venezolano Nicolás Maduro como un “secuestro internacional” y denunció una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas. Rusia advirtió que este precedente “destruye los cimientos del derecho internacional” y podría habilitar intervenciones similares en otros escenarios.
Por su parte, China emitió una comunicación oficial en la que instó al “cese inmediato de las hostilidades” y alertó que la estabilidad energética regional se encuentra en riesgo crítico. Beijing mantiene importantes inversiones en la infraestructura petrolera venezolana, parte de la cual habría sido afectada por los bombardeos, según reconocieron fuentes diplomáticas.
En Colombia, el presidente Gustavo Petro ordenó el acuartelamiento de las fuerzas armadas en la frontera con Venezuela y solicitó a la Organización de Estados Americanos (OEA) una condena unánime a la intervención. No obstante, las divisiones internas dentro del bloque regional complican la posibilidad de una resolución conjunta en el corto plazo.
Mientras se desarrolla el frente diplomático, en Venezuela persiste la incertidumbre sobre la conducción militar. El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, no ha reaparecido públicamente tras los bombardeos sobre Fuerte Tiuna, el principal complejo militar del país. Se desconoce si fue detenido o si coordina acciones desde ubicaciones no reveladas.
En contraste, el ministro del Interior Diosdado Cabello mantiene una estrategia comunicacional basada en redes alternativas, sosteniendo la narrativa de “resistencia popular” frente a la intervención extranjera.
De acuerdo con versiones difundidas por fuentes no confirmadas oficialmente, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se encontrarían bajo custodia estadounidense en una ubicación no revelada, hipótesis que incluye instalaciones militares fuera del territorio continental o buques en aguas internacionales. Hasta el momento, ninguna de estas versiones fue ratificada de manera independiente.
En paralelo, el Aeropuerto de La Carlota y el muelle principal del Puerto de La Guaira habrían sufrido daños estructurales cercanos al 70%, quedando fuera de operación, según reportes preliminares. Ante este escenario, Venezuela decretó oficialmente el “Estado de conmoción exterior”, una medida que otorga poderes extraordinarios a los mandos militares restantes para el control del orden público.
La sesión del Consejo de Seguridad se perfila así como un punto de inflexión diplomático, en un conflicto que ya excede el plano bilateral y amenaza con reconfigurar el equilibrio político y estratégico en América Latina.
Fuente: Agencia de Noticias NA





