Un patrullaje de rutina durante la madrugada de este martes en Posadas se convirtió en una escena de supervivencia extrema. En el barrio Las Tacuaritas, un procedimiento de identificación derivó en una violenta fuga, con un oficial de la Policía de Misiones aferrado al capot de un automóvil que lo arrastró durante casi dos kilómetros, mientras sus ocupantes intentaban escapar a toda velocidad.
El episodio culminó con la detención de dos hombres de 25 y 26 años, el secuestro de un vehículo robado y el hallazgo de 1,340 kilos de cocaína de alta pureza, valuada en casi 30 millones de pesos, un cargamento que explica hasta dónde estaban dispuestos a llegar para evitar caer presos.
Todo comenzó alrededor de la 1 de la mañana, cuando efectivos de la División Investigaciones de la Unidad Regional X, con apoyo del Nodo de Seguridad de Itaembé Guazú, interceptaron un Volkswagen Gol con pedido de secuestro vigente. En el interior viajaban dos hombres, ambos con antecedentes por delitos contra la propiedad.
Lejos de acatar la orden policial, el conductor aceleró deliberadamente y embistió a uno de los uniformados. En una reacción instintiva, el efectivo quedó sobre el capot del rodado, dando inicio a una fuga desesperada que atravesó gran parte de la zona oeste de la ciudad.
Mientras el vehículo avanzaba a alta velocidad, los sospechosos intentaron desprender al policía con maniobras bruscas y zigzagueos, bajo el seguimiento en tiempo real del CIO-911, el anillo digital de cámaras lectoras de dominio y el sistema de videovigilancia urbana, que permitieron a los investigadores reconstruir cada tramo del recorrido.
La secuencia llegó a su punto crítico cuando el auto se aproximaba a la intersección de las avenidas Jauretche y Quaranta. En medio del forcejeo y pese al riesgo extremo, el oficial logró romper el parabrisas desde el exterior y, en cuestión de segundos, extraer la llave de ignición. El motor se apagó, el conductor perdió el control y el Volkswagen Gol terminó impactando contra un árbol, poniendo fin a la huida.
Tras la colisión, ambos ocupantes fueron reducidos y detenidos. El registro del vehículo dejó en evidencia el motivo del intento de escape: en el interior se hallaron 41 dosis fraccionadas y un “ladrillo” compacto de clorhidrato de cocaína, que totalizaron 1,340 kilogramos.
El bloque llevaba impreso el sello de un delfín, una marca asociada a estructuras de narcotráfico regional y utilizada como garantía de alta pureza del estupefaciente, lo que elevó de inmediato la gravedad del caso.
El policía herido fue asistido por personal médico, confirmándose que, pese a la violencia del episodio, solo sufrió lesiones cortantes y golpes leves. Los detenidos quedaron alojados en una dependencia policial, mientras el vehículo fue secuestrado judicialmente.
La causa quedó en manos de la Justicia, con cargos que incluyen resistencia a la autoridad, tentativa de homicidio y narcotráfico, y con una investigación en marcha para determinar el origen, destino y red de distribución del cargamento incautado, en una pesquisa que ya se proyecta más allá de esta madrugada límite.




