La pasión de Emilio Bopp

Llegó desde Württemberg, Alemania, y se estableció en la colonia Guatambú, en 1923. Construyó siete “moles” que dan la hora.

30/09/2021 15:40

El multifacético Emilio Bopp, más conocido como “Relojero”, fabricó durante el ejercicio de su profesión siete relojes gigantes, de los cuales uno se encuentra en esta ciudad.

El relojero había nacido en la provincia alemana de Württemberg, cerca de la ciudad de Neckarsulm, el 3 de enero de 1885, estaba casado con Cristina Lutz, de cuyo matrimonio nacieron dos hijos: Emilio y Walter.

Fueron inmigrantes que se establecieron en la colonia Guatambú, junto al arroyo Caraguatay, en 1923.

Emilio, en su país natal se había recibido de maestro en mecánica de precisión.

Durante su larga vida construyó entre 600 y 700 relojes de pared, además diez réplicas de locomotoras. Para su uso fabricó una rueda hidráulica en 1924-1925 para generar electricidad, también para desgranar y moler maíz, obtener harina de maíz y descascarar arroz

En 1930 construyó otra gran rueda hidráulica para mover la sierra catre del aserradero, para lo cual excavó solo con los hijos un canal de 400 metros de largo, con una profundidad de 1.50, para traer el agua. También por entonces construyó una turbina para un vecino, colocada en un canal de desvío del arroyo Aterrado, desde ésta a cientos de metros se llevó la luz al puerto de Montecarlo y con un reflector para que los barcos puedan ubicar al puerto, un gran progreso y muy festejado.

Pero su obra más impactante fueron los relojes gigantes, su primer reloj grande lo construyó en Alemania, entre 1907 y 1911, lo trajo desarmado, tiene una altura de 2.50 por 0.70 de ancho y 0.52 de fondo, lo regaló a su hijo Walter para su casamiento, pesa 250 kilos. Está en la casa de Walter, primer hijo en Puerto Rico.

Cuando se creó la plaza San Martín de Montecarlo, en 1946, el relojero se motivó para construir otro reloj gigante en homenaje a nuestro padre de la Patria. El mismo fue confeccionado entre 1943 y 1946, tiene una altura de tres metros, 1.25 de ancho, 0.91 de fondo y unos 500 kilos, la pesa mayor tiene 146 kilos y tiene también dos pesas de 90 cada una. Marca el día, mes y año del nacimiento y fallecimiento de San Martín. Marca las doce máximas dedicadas a la hija Merceditas. El reloj “San Martín” estuvo expuesto durante un mes, en 1944, en la primera Fiesta Nacional de la Yerba Mate en Posadas, en el hoy Palacio Legislativo. Nunca pudo ser instalado en la Plaza San Martín por falta de medios.

Un tercer reloj enorme fue construido entre 1946-1948, llamado “Reloj Familiar”. Tiene inscripciones en alemán, con una altura de tres metros, un ancho de 0.98 y de fondo 0.88. Está en la casa de una de sus nietas.

El reloj “Belgrano” tiene el mismo tamaño que el reloj familiar, una pesa de 80 kilos y tres de 20 kilos. Con fecha 3 de febrero de 1950, su autor dejó un mensaje escrito: “Unido con San Martín, saludo a la gran nación Argentina del otro mundo y deseo que tenga paz para siempre”, con la firma del autor, este reloj se encuentra actualmente en Guatambú.

El quinto reloj gigante construido en 1970-1976, se llama “Schwaben Internacional”, lleva la inscripción Argentina-Alemania en honor a la entidad que fomentaba el intercambio turístico con Alemania. Tiene una altura de 2.30 metros, 0.86 de ancho y 0.70 de fondo; está en la casa de uno de sus nietos, en Montecarlo.

Otra nieta en Montecarlo es la propietaria del sexto reloj grande. Éste canta el cucú, tiene dos metros de alto por 0.80 de ancho y 0.75 de fondo.

El séptimo reloj está en Eldorado con otra de sus descendientes; tiene una altura de dos metros, 0.80 de ancho y 0.75 de fondo; cada 30 minutos toca las campanadas y canta el cucú. Fue construido en 1948, regalo de casamiento en 1967.

El ingenioso Emilio Bopp murió en 1983, a la edad de 98 años, como homenaje por propuestas de las Agrupaciones Fundadores y Agrupación Caminatas, una calle vecinal en Guatambú lleva su nombre, “Emilio Bopp”, cuya placa fue inaugurada el 5 de mayo de 2001, con palabras alusivas de su nieta, la profesora Teresa Bopp y la participación de 78 caminantes.