En reconocimiento al fundador de Puerto Mineral

Fue un empresario, industrial, innovador tecnológico y pionero suizo que vivió en Argentina. Fundó la ciudad de Villa Ángela en la provincia de Chaco y la localidad misionera de Puerto Mineral, en el departamento Libertador General San Martín. Se dedicó a la plantación de yerba mate en grandes extensiones, particularmente en la zona de San Ignacio. Colonias, calles, escuelas llevan su nombre a modo de homenaje.

22/07/2021 15:52

En 1885, a los 23 años de edad, Jules Ulysses Martín se embarcó en un vapor de bandera francesa que hacía su viaje inaugural desde el puerto de Le Havre, Francia, al Río de la Plata. Desembarcó en Buenos Aires durante la primera presidencia de Julio Argentino Roca, y poco después consiguió trabajo en una relojería de calle Florida. Viajó a Mendoza para averiguar si era posible instalarse en la industria vitivinícola, pero pronto regresó a Buenos Aires, y en pocos años llegó a ser gerente de la relojería.

Finalmente decidió mudarse a Paraguay, por lo que viajó en un barco por el río Paraná hasta la ciudad de Asunción, donde aplicó lo aprendido e instaló un negocio de relojería y joyería.

El 3 de junio de 1894 formó legalmente la firma Martín y Compañía, una sociedad comercial con su compatriota Justin Berthet. Adquirieron el único molino harinero existente en esa ciudad: el Molino Nacional del Paraguay, que abastecía de harina a todo el país y la exportaba a la provincia brasileña de Mato Grosso. En cuatro años adquirieron inmensas extensiones de tierra en Paraguay y en el Noreste argentino para dedicarlas al cultivo de la yerba mate (producto que hasta entonces se importaba desde Paraguay y Brasil).

En 1898, Julio Martin fijó la sede comercial de su empresa en la pequeña ciudad de Rosario, en una oficina ubicada en la calle Sarmiento entre las calles Tucumán y Urquiza. Rosario era el puerto argentino más grande que, entre otras cosas, era la salida de la producción harinera del litoral y la empresa Martin precisamente pertenecía a esa rama industrial.

En la ciudad de Buenos Aires conoció a Ángela Enriqueta Joostens, que era hija de dos inmigrantes belgas, Enrique Joostens y Emilia Bieckert. Se casaron en Buenos Aires el 3 de mayo de 1898. Tras contraer matrimonio, Julio y Ángela se mudaron a Rosario, donde Julio Martin se dedicó a la empresa yerbatera que había instalado en Rosario y en Misiones. Ángela se hizo cargo de los quehaceres hogareños y del cuidado de sus cuatro hijos: Marcelo Enrique, Carlos Edgard, Georgette Ángela y Alberto Julio.

 

Empresa yerbatera

Alertado Roca por su ministro de Agricultura de que Julio Martin se preparaba para iniciar la producción a gran escala de yerba en territorio paraguayo, le pidió personalmente en la Casa Rosada que lo hiciera en Argentina, en las colonias de Misiones, argumentando de que se trataba de un producto de consumo popular, destinándose anualmente grandes sumas para su importación.

En 1902, mientras Roca era recibido triunfalmente en Rosario al momento de colocar la piedra basal del nuevo puerto (inaugurado formalmente a fines de 1905), la empresa Martin y Cía. producía el primer lote de yerba mate obtenido de sus cultivos en San Ignacio, en la provincia de Misiones. De la mano de esta obra de infraestructura, nuevas inversiones arribaron a la ciudad, situación que se potenciaba aún más con la presencia de notables dirigentes santafesinos en lugares claves del gabinete nacional: Tomás Cullen, Estanislao Zeballos, Lorenzo Anadón, Gabriel Carrasco y Nicasio Oroño, entre otros.

En 1903 comenzó la explotación a gran escala de la yerba mate. Si bien las plantaciones estaban en Misiones, Julio Martin radicó los molinos en Rosario. “Tuve y tengo una completa fe de que Misiones desalojará el consumo de yerba mate extranjera y por eso pensé que Rosario sería el punto adecuado, por estar en el centro de la república con redes ferroviarias y fluviales en todas las direcciones, lo cual me permitiría dar en todo el país un precio uniforme a mi producción. Después de haberlo experimentado, puedo asegurar que estoy satisfecho de mi acierto”, había manifestado.

En esos años la provincia de Santa Fe estaba gobernada por el empresario molinero Bernardo Iturraspe -quien había sido nombrado a dedo por el presidente Julio Argentino Roca. Iturraspe había impuesto como jefe político de Rosario a su sobrino, Luis Lamas (entre el 21 de febrero de 1898 y el 19 de febrero de 1904). En lo ideológico, Iturraspe y Lamas pertenecían a una familia de arraigada tradición liberal que suscribía a la visión histórica creada por el expresidente Bartolomé Mitre. De allí que el mismo año que Martin abría sus oficinas en Rosario, dicha élite mitrista impulsaba la construcción de un Monumento Nacional a la Bandera, e instaló la piedra basal. La ciudad de Rosario era área de influencia de capitales franceses, en dos de sus principales herramientas de progreso: el puerto (concesionado a George Hersent) y el ferrocarril (que la unía con el norte santafesino). Además la colectividad francesa local disponía de notoria ascendencia social en gustos y costumbres de la élite.

Los yerbateros de la empresa en San Ignacio fueron explotados intensamente -generando una nueva literatura realista en Argentina, como la de Horacio Quiroga, que exploraba en los sufrimientos de los trabajadores-. Gran parte de sus cosechas se almacenaron en los depósitos construidos en Rosario, desde donde se comercializó.

En la segunda y tercera década del siglo XX, Martín y Cía. ya era una marca líder en el mercado nacional, siendo la primera en plantar, producir, industrializar y expandir yerba mate cultivada en el país. El dirigente fundador del Partido Demócrata Progresista, Lisandro de la Torre, vecino y amigo de Julio Martin, desde el Congreso de la Nación apoyó el pedido de los yerbateros misioneros solicitando mayor apoyo a esta industria.

En 1924, De la Torre presentó a Martin en el recinto como “el primer plantador de yerba mate de cultivo”, y lo invitó para que explicara ante los legisladores la actividad realizada en aquel Territorio Nacional. Puntualmente se pedía al entonces presidente Marcelo Torcuato de Alvear que diera marcha atrás con su iniciativa de reducir los derechos arancelarios a la yerba mate brasileña. Esa fue una de las tantas batallas entre las tendencias proteccionistas y librecambistas de la historia argentina y que desalentaron el desarrollo de industrias regionales. En 1929 se inauguró el edificio de la Yerbatera Martin, en las afueras de la ciudad.

 

La Escuela Provincial Nº 117 “Julio U. MartÍn”, ubicada en Puerto Mineral lleva el nombre del fundador de la localidad. en el municipio de campo viera existe una colonia que recuerda al pionero yerbatero. en Rosario, santa fe, existe un pasaje con su nombre.

 

 

También en Chaco

Los yerbateros argentinos no pudieron doblegar la tenaz y persistente presión de sus pares brasileños, que lograban sobornar a presidentes y legisladores. En 1930 lograron que el presidente de facto José Félix Uriburu -quien inauguró la “Década infame”- derogara las medidas proteccionistas obtenidas durante la presidencia radical de Hipólito Yrigoyen.

Pasaron cinco años para que se aprobara el funcionamiento de la Comisión Reguladora de producción y Comercio de la Yerba Marte (CRYM), una entidad autárquica para la defensa de esa industria. En esta prédica proteccionista Martin contó con el decidido apoyo de Ernesto Daumas, que en 1915 se había sumado a la empresa, compartiendo la responsabilidad de su dirección por más de 50 años.

En 1906 adquirió con otro suizo, Carlos Grüneisen, una inmensa estancia en el interior de la provincia de Chaco, donde luego se formarían varias localidades: Villa Ángela, Enrique Urién y Pueblo Díaz. En 1908, a causa de una sequía, la mayor parte de sus asalariados, que -como era usual en esa época en Argentina- trabajaban con un régimen de trabajo esclavo, trasladaron su rancherío desde el primer emplazamiento en Enrique Urién hacia el oeste, a unos 25 kilómetros. En 1910, Martin y Grüneisen fundaron la estancia La Suiza, a pocos kilómetros de donde se habían radicado sus peones dos años antes. En 1914, Martin le puso al pueblo recién formado el nombre de Villa Ángela, en homenaje a su esposa, Ángela Joostens.

Martin falleció el 25 de mayo de 1934, a los 61 años, en su casa de Rosario. Su nieta, Marcela, recuerda que dejó una carta con recomendaciones para sus hijos, quienes se hicieron cargo de la administración de la empresa familiar. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de los disidentes, en Rosario. En 1939, Ángela Joostens se mudó con uno de sus hijos a la localidad misionera de San Ignacio, donde tenían la yerbatera. Dejó de existir en 1940, a los 68 años.​Fue sepultada en Rosario, junto a su esposo, pero en 2010 los restos de ambos fueron trasladados a Villa Ángela.
Legado

Tras la muerte de su esposo, Ángela hizo construir un edificio para un hospital con características similares al Saint Mary Hospital de los Hermanos Mayo de la ciudad de Nueva York (Estados Unidos). La Maternidad Martin se inauguró el 8 de julio de 1939, y fue donada a la Municipalidad de Rosario.

También el barrio Martin, que se encuentra en el microcentro de esta ciudad santafesina. El barrio no existía, era nada más que el molino y la construcción de enfrente, que era un depósito. Todo lo demás era barranca. Incluso había unos terrenos de la compañía que eran una cancha de fútbol. Y hacia el río estaban las vías del Ferrocarril del Oeste Santafesino. En una de las esquinas de Ayacucho y Mendoza había varios conventillos, a los que les decían “primer y segundo piso”, y donde vivían muchos de los obreros que trabajaban enfrente, en el molino. Pero esta gente que habitó los conventillos fue a partir del momento en que se instaló la yerbatera.

“Fue por un problema de costos, el tranvía salía cinco centavos antes de la 6 de la mañana, entonces, así se ahorraban ese gasto”, recordó Aldalberto José Clérici, trabajador en Martin y Compañía. Añadió que “fui pagador y recuerdo que había unos 600 obreros, desde el año 1936 en adelante. Cerca de 250 mujeres trabajaban en el establecimiento. Todos vivían por ahí y formaban una comunidad de gente de trabajo. Tomó el nombre de barrio Martin por el predio donde estaba el molino y no porque esas tierras extensas fueran todas propiedad de Martin y Compañía. Esos terrenos aledaños a la fábrica, de golpe alcanzaron un precio mayúsculo y la Municipalidad decidió lotearlos”.

Sostuvo que “debe su nombre a los antiguos depósitos de la yerbatera Martin, que históricamente se situaba apenas al sur del centro rosarino, recostado sobre la barranca del río Paraná”. El final de la historia de la empresa es muy reciente: fue demolida durante la dictadura cívico-militar (1976-1983). Una crónica del diario La Razón de Buenos Aires titulaba: “El 30 de octubre de 1981 la piqueta arrasó en Rosario un imponente y señorial edificio”.

A principios de 1960 se planificó la urbanización de la zona. Con el transcurso de los años la zona urbanizada se valorizó, convirtiéndose en los terrenos más caros de la ciudad. Avanzando los años 70, el barrio Martin se volvió irreconocible al convertirse en el más “alto” de la ciudad debido a la gran cantidad de edificios de propiedad horizontal construidos. Desde 2005, la calidad y altura de estos edificios están siendo igualadas por las construcciones cercanas al Parque España. El barrio Martin tiene una vista privilegiada, balconeando al río Paraná y es considerado uno de los barrios más elegantes de Rosario, junto con el de Fisherton y Alberdi, entre otros.

 

 

 

Por esas cosas…

La historia de Julio Ulises Martin aparece ligada al nacimiento de Ernesto “Che” Guevara por un hecho azaroso. La madre del líder revolucionario, Celia de la Serna, había recibido como herencia de sus padres unos terrenos en San Ignacio, donde instaló una yerbatera con su esposo. Cuando quedó embarazada, la madre del “Che” tuvo la intención de que su bebé naciera en Buenos Aires, pero a pedido de su marido estuvieron alrededor de quince días en Rosario para obtener el asesoramiento de Julio Martin en el negocio de la yerba.

Fue así como los Guevara se hospedaron en el edificio de la antigua Compañía La Rosario, situada en la esquina de las calles Entre Ríos y Urquiza. Allí, en ese escenario nació Ernesto, uno de los rosarinos más conocidos del planeta.