“Tuve la oportunidad de ir al extranjero y conocer de punta a punta mi país”

Gracias al trabajo que eligió sirviendo al país. Ahora está en el Sur de Argentina y le tocó la mayor nevada de los últimos 25 años.

09/08/2020 12:55

El obereño Hugo Wegner es Comandante Mayor, jefe de la Agrupación 14° de Gendarmería Nacional, Chubut. Dejó su tierra natal en 1988, como egresado del Colegio Amadeo Bonpland, para sumarse a la fuerza de seguridad del país. Hace 32 años forma parte de la institución.

“Estoy orgulloso de ser gendarme y ser misionero, mis expectativas cuando tomé este camino fueron más que colmadas”, reconoció. “Tuve la oportunidad de ir al extranjero y conocer mi país de punta a punta gracias a este trabajo”.

Desde diciembre del año pasado, está a cargo de la Agrupación que tiene jurisdicción sobre las provincias de Chubut, parte de Neuquén y Río Negro. Debió afrontar la caótica nevada del Sur del país y ahora sus consecuencias.

“Esta nevada, dicen los chubutenses, fue la más grande de los últimos 25 años, desde el 95 no observaba tanta nieve y lluvia a su vez. En la zona Sur no suele llover mucho, esta vez tuvimos muchas nevadas en la parte de la cordillera, lado Oeste hacia Chile y mucha agua para el lado del Mar Argentino, dos situaciones que hicieron zozobrar el servicio de asistencia al poblador”, comentó el Comandante.

“Acá hay muchas comunas que tienen alrededor de 100 o 200 habitantes, ahí estuvimos con el apoyo del Escuadrón 36 de Esquel, que tiene un grupo de rescate de alta montaña, vehículos que tiene Gendarmería para nieve y gendarmes especializados en diferentes actividades necesarias del momento”, contó.

Según explicó Wegner los lugareños se preparan con provisiones para hacer frente al invierno, que suele ser duro, pero cuando hay excesos los padecimientos son imposibles de evitar.

“La previsión no alcanza cuando la nieve que cae es tanta y las máquinas de Vialidad Provincial y Nacional no dan abasto para retirar la nieve. En algunos lugares cubrió una altura de un metro y medio de nieve, lo que complicó la situación. Los organismos de todas maneras, con conocimiento de los asentamientos, siempre tenían contacto con la gente, a través de la radio amplitud modulada, se usa mucho aún ese sistema. Pero no se podía llegar para darles alimentos, leña para la calefacción y forraje para los animales. Lamentablemente muchos animales quedaron cubiertos de nieve, no pudieron salir y por eso se produjo tanta mortandad. El gobierno provincial enseguida declaró la emergencia agrícola y se movilizó la Nación, lo que hizo que los intendentes pudieran disponer de recursos, fueron días durísimos para todos”.

La nieve, tan atractiva en postales fotográficas y las particularidades geográficas, también muestra su lado oscuro.

“A diferencia de Misiones, hay escasez de leña, no hay vegetación. Las ciudades, centros urbanos más grandes, comenzaron colectas de los vecinos que fueron llevados a los necesitados. La caída de nieve por suerte ya paró, ahora se viene otro problema, se descongela y se forma mucho barro y también se complican los accesos. La nieve es linda a la vista, pero luego vienen los problemas, congelamientos de autos, cañerías. Hay particularidades típicas del lugar, los tanques de agua están en la casa, en el entretecho, no quedan afuera. Se dejan abiertas las canillas externas para que no se congelen las cañerías. No se puede colgar la ropa afuera, porque si se congela después se rompe, son los tips del Sur”, señaló.

Sobre la pandemia explicó que “acá seguimos con horarios restringidos de atención, se reactivaron algunos rubros con las medidas de distanciamiento, control de temperatura corporal, uso del alcohol el gel, planillas de personas que ingresan a cada lugar. No dejamos de lados los cuidados por la pandemia”, indicó.

Hugo Wegner se casó con una bonaerense, Karina Neira. Tienen dos hijas, Itatí nacida en Calafate y Kospi en Capital Federal, esposa e hijas, residen en Colonia Caroya, Córdoba.

“La familia sufre mucho el desarraigo, mi esposa e hijas en Córdoba, mi mamá Dorotea (presidenta de la Colectividad Alemana) en Oberá. Cada dos años hay que juntar la casa, poner en una caja y seguir hacia donde el estado nacional requiere de nuestra presencia. La verdad que se extraña mucho la familia, pero es la vida que elegí”, subrayó.