Después de días caóticos volvió el agua al Hultgren

Autoridades de la CELO respondieron a algunas de las críticas recibidas por los sucesos que mantuvieron en vilo al barrio. Vecinos habían denunciado que el agua llegaba sucia a sus hogares.

10/06/2020 06:49

Luego de más de una semana de inconvenientes con el servicio de agua potable en el barrio Arnold Hultgren de esta ciudad y su zona de influencia, el último sábado se normalizó el servicio y ayer desde la Cooperativa Eléctrica Limitada Oberá (CELO) se explicó la tarea desarrollada para dar solución a los socios del sector.

“Fue una semana con muchos problemas, porque no podíamos encontrar la solución”, reconoció Pedro Andersson, presidente del Consejo de Administración de la entidad, quien respondió a algunas de las críticas recibidas.

“Quienes habían recibido esa obra mal hecha eran profesionales. En los planos figura una cosa, pero en campo la realidad era absolutamente otra. Una vez allí, para verificar el estado de situación, los técnicos se encontraron con al menos diez problemas diferentes”, aseguró.

Andersson declaró que la semana pasada fue caótica para las autoridades y principalmente para las familias residentes en el lugar.

Recién el jueves y el viernes últimos, después de siete días, ante las fallidas maniobras, llegaron los paliativos: por un lado, agua en bidones; y por otro, distribución con los camiones cisterna de la Municipalidad.

Todo en contra
“Muchas cosas nos jugaron en contra, la red se encuentra bajo tierra; directamente no se ve. Generalmente, cuando hay pérdida, ésta aflora, pero eso no ocurrió en este caso. Empezamos a analizar qué podría haber sucedido”, detalló el referente de la empresa proveedora.

“Después de varias tareas, llegamos a la conclusión de que el corte de luz ocurrido el viernes 29 de mayo afectó el rebombeo que eleva el agua al tanque de la comisaría Tercera. Desde allí se distribuye al hospital y a este barrio en cuestión”, explicó.

Hay que recordar que el corte generalizado de suministro se repitió el sábado 30 y el domingo 31. Según Andersson, “controlamos las bombas y éstas funcionaban bien, salimos a buscar la pérdida a pie, pero no había nada. Cambiamos 200 metros de caños de red que estaban cristalizados, pero tampoco estaba ahí la falla, porque seguía el problema”.

“También fuimos vivienda por vivienda, ya bastante desesperados por darle solución a nuestros socios. La situación fue realmente muy incómoda, pero lo bueno es que finalmente supusimos que el problema estaba en la autovía (acceso a la ciudad, separa el tanque del barrio afectado), así que hicimos un bypass, directo al barrio y ahí empezaron a tener presión y se fue solucionando”, recordó sobre los momentos más críticos.