Alejandro “Buby” Nolde: espíritu aventurero

Recorrer los montes de la chacra de Rodolfo, su padre, era para Alejandro Nolde una cosa que llamaba la atención desde pequeño. Con el paso del tiempo eligió al turismo aventura como un estilo de vida. En unos pocos años recorrió lugares increíbles a los que prácticamente nadie accede.

20/04/2020 15:12

La Carretera Austral, que se encuentra al sur de Chile, es la materia pendiente de sus viajes por Sudamérica. Rescata las palabras sustentabilidad y sostenibilidad, que es lo que aplica a sus emprendimientos y que pretende para Misiones como provincia turística. “Siempre digo que la materia prima del turismo sustentable son las áreas en buen estado de conservación”, manifestó.

Si bien en la juventud de Alejandro “Buby” Nolde un evento mundial de rally-aventura potenció su faceta de expedicionario, él mismo asegura que ya desde niño, se “perdía” en los montes que había en la chacra de su padre para descubrir las bondades de la naturaleza.

Es quizás por eso que reconoce al turismo aventura como una forma de vida, de su vida. “Fui así desde chico. Antes me dedicaba a la agricultura y estaba en contacto permanente con la naturaleza desde esa actividad. Pero era así, me iba solo al monte. Me trasladaba en un tractor que aprendí a manejar a muy corta edad, y después recorría esos terrenos en un jeep de unos amigos”, confió.

Ya en aquel entonces dejaba evidencias que así sería su manera de vivir. Sin ir más lejos, al paradisíaco espacio que explota sobre el arroyo Piray-Miní, “no lo acondicioné con una intención turística. Sino con el propósito de pasar una tarde en el río o de ir a pescar con los empleados de mi abuelo o de mi padre, sin la necesidad de atravesar toda la selva sino por un camino, aunque estuviera mal hecho, pero camino al fin. Luego hice un primer quincho, y empezaron a aparecer algunos que me dijeron ¡qué lindo que está el lugar!” que con el tiempo se fue consolidando y haciendo conocer.

Y fue en ese momento que apareció un pedido de colaboración para el Camel Trophy, que en ese entonces era el evento más importante de 4×4 extremo del mundo, organizado por ingleses. “Era importante porque si bien el evento empezaba en Puerto Iguazú y terminaba en Antofagasta, Chile, Eldorado fue el único lugar donde el equipo permaneció durante cinco días, haciendo pruebas especiales, que eran realmente difíciles”, dijo Nolde, y agregó que se trataba, por ejemplo, “de tirar una caja de cambios de un vehículo al río, el grupo debía sacarla del agua y armarla en el Land Rover. El que completaba la tarea en el menor tiempo era el ganador. Y así como esa prueba, muchas otras”.

En 1999 salió por primera vez al exterior con la finalidad de conocer todos los destinos de Brasil. La primera experiencia fue a la región de bonito y Pantanal, en Mato Grosso do Sul. A partir de allí cubrió el Nordeste brasileño y el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses, en 2000. “De acá al Amazonas hay diferentes saltos, lugares, que el común de la gente no conoce. Pocos saben del avistaje de yaguareté, en puerto jofre, donde el animal puede estar tres o cuatro horas mirándolos.

 

Contó que a partir de ese momento se empezó a generar en Argentina la realización de travesías 4×4 por lugares de naturaleza y que uno de los destinos importantes era Misiones. Y Nolde fue el primer guía de esas empresas que gestaban ese tipo de eventos.

“Era un guía que organizaba todo lo que revendían en Buenos Aires. Entonces uno de los organizadores me hizo ver que estaba en condiciones de ser un organizador, no un guía. Porque en realidad lo único que ellos agregaban a la hotelería, a los recorridos, a los lugares a visitar, era el merchandising”.

Fue así que comenzó haciendo sus propios viajes. Los primeros, dentro de Misiones. Luego proyectó el primer emprendimiento turístico en la zona de los Saltos del Moconá y en 1998, al disolverse la sociedad, empezó a recorrer Sudamérica. El primer destino fue Pantanal, la travesía más exitosa que llega a las 60 ediciones.

Nolde explicó que eran lugares que visitaba porque tenía alguna referencia por algo que había leído o porque “alguien me había contado, cuando aún no había mucho material al respecto. Para hacer la hoja de ruta para cada travesía significaba buscar algún compañero de aventura. Generalmente convocaba a un amigo de Buenos Aires que tenía recursos económicos como para solventarse el viaje y un poquito más”.

Agregó que era la primera vez viajaba solo. Eso implicaba hacer todo el recorrido, buscar los servicios que iba a contratar, además de los hoteles y restaurantes para los viajeros.

“Me fui haciendo un target de clientes -que tienen cultura viajera-y ampliando cada uno de los destinos hasta conocer toda Sudamérica. Lo que pensaba hacer en diez años lo hice en menos de la mitad del tiempo: conocer Brasil, Guyanas, Venezuela, Colombia, todo en vehículo”, contó el empresario, para quien debido al COVID-19, calificó a la situación como “impredecible”.

 

Tanto su padre como su abuelo Alberto, que es el que compró las propiedades y fue uno de los pioneros de Eldorado, consideraban que el sector en el que “Buby” encaró el emprendimiento, era la parte descartable de la propiedad, “ellos no la conocían, y hoy es lo que produce el 80 y 90% de los ingresos, porque Se dejó de lado la yerba mate y los cítricos”.

Lamentó que en estos rubros hay también quienes van al monte y destruyen todo, “tiran latas de cerveza, se embriagan, matan animales. Lo nuestro era ocupar las camionetas 4×4 como un medio, no como un fin. No nos importa si la Ford es mejor, cuál patina más, quien tiene traba diferencial, quien tiene malacate. No nos interesa mucho ese tema. En los últimos diez años nuestra meta es buscar lugares bien diferenciados de lo que es el turismo tradicional. Nos destacamos sobre todo con Guyanas, donde hay lugares increíbles a los que nadie accede. Muchas veces llegamos con el vehículo hasta cierto lugar. Son espacios que no están turísticamente vendidos”.

El destino que resta y que lo proyectaba efectuar este año, se llama Carretera Austral, una de las más increíbles del mundo, que se encuentra al sur de Chile. “El único lugar de Sudamérica con paradisíacos recursos naturales que tengo pendiente. Como es un lugar de temperaturas bajas, no es lo que más me llama la atención. Soy más de la selva, del trópico, me gusta ir adonde hace calor, pero ese es un destino fabuloso”, confió.

Reconoce que después tendría que ampliar la mirada “porque casi todos los clientes que alguna vez hicieron un viaje conmigo, repitieron los demás destinos, y ahora no tengo oferta para ellos. Puede ser África o Australia pero la limitación de esos lugares son las camionetas. Si bien es mas fácil alquilar una en África que en Sudamérica, a cada uno le gusta tener su vehículo. Para quienes hacemos estas cosas, el vehículo es como su casa, su oficina, tienen todo ahí adentro, desde su computadora, su mate, el equipamiento del auto, cada uno lo tiene equipado diferente, y es fanático de su lugar”.

En otro momento lo convocaron sitios como el Machu Picchu, el Lago Titicaca, el Salar de Uyuni, el Desierto de Atacama, al Cañón del Colca, es decir, toda la región del Altiplano Andino. terminó recorriendo todo el continente hasta que en 2007 fue hasta Colombia y cruzó a Centroamérica para recorrer el resto de los países.

“Esto para mí significa hacer lo que me gusta, haciéndolo rentable y sobre todo, sustentable. Insisto mucho en las palabras sustentabilidad y sostenibilidad, que es lo que pretendo para Misiones como provincia turística. Siempre digo que la materia prima del turismo sustentable son las áreas en buen estado de conservación. Y hasta que eso no nos lo pongamos en la cabeza, difícilmente podremos desarrollar el turismo. Esa es mi meta. Hacer entender a la gente que solamente con conservar y dándole un valor, se puede generar una buena actividad turística sin tocar nada, dejando intacta para las próximas generaciones. Eso es muy importante”, sugirió Nolde, quien en todas sus travesías es acompañado de su hija Candelaria, actual directora de Turismo de Eldorado.

“La primera vez que fui a Jericoacoara (Brasil, en 1999), que es una playa que se vende en todas las agencias de viajes, era una aldea de pescadores y carecía de electricidad. Ahora tiene al menos seis hoteles cinco estrellas y una variedad de servicios turísticos realmente notoria. Lo mismo pasa con Bonito o el salto Kaiteur (una gran caída de agua localizada en la parte central de Guyana, en el río Potaro), que nadie conoce. Sin embargo lo vi como segundo en una lista mundial de los saltos más votados por la gente que sabe del tema”.