“Si no fuera por los vecinos, hoy mis hijos no estaban conmigo”

Dos años pasaron del milagro en el barrio San Onofre de Posadas. Seis menores dormían en una habitación mientras se quemaba su casa y fueron rescatados por sus vecinos.

12/01/2020 18:58

Ramona Miranda tal vez no pueda olvidar aquel 2 de enero de 2018 pero hoy al ver su casa de nuevo en pie y saliendo adelante de a poco, reflexiona. “Mis hijos están vivos gracias a que mis vecinos los sacaron. Eso no se puede olvidar”, comenzó en su relato a PRIMERA EDICIÓN.

Hace poco más de dos años lo que parecía que terminaba en tragedia se transformó en una de las grandes historias de ese año. Una vivienda ardió por un cortocircuito y los héroes no fueron los bomberos aunque actuaron rápido para apagar el fuego. Los que se llevaron los honores fueron unos vecinos de la mujer que no estaba en la morada porque se había ido a trabajar. A base de patadas pero sobre todo con mucho coraje, derribaron un portón de chapa y una puerta para ingresar en medio de las llamas y el humo para sacar a los seis hijos de entre 1 y 16 años.

Ramona recordó aquel día con cierta amargura porque lo perdió todo. Todo en cuanto a materiales pero lo más importante quedó intacto. Sus hijos sanos y salvos y creciendo. Hoy con un integrante más, que nació poco después de ese lamentable episodio.

En una entrevista con este Diario, la mujer aseguró que gracias a su trabajo diario como barrendera y luego en un merendero, pudo salir adelante. También hubo gente que la ayudó, como una vecina que la contuvo en su casa hasta que pudiera construir de nuevo un pequeño espacio para asentarse con sus hijos. También le donaron ropa, muebles y alimentos entre otras cosas. Del resto se ocupó ella, con sacrificio y mucha voluntad.

¿Qué recuerda de aquel día del incendio?

Yo me había ido a trabajar antes de las 6 como siempre. Mis hijos quedaron durmiendo porque estaban de vacaciones en la escuela. Al rato me llama una vecina y me dice “tu casa se está prendiendo fuego”.

¿Cuál fue su reacción?

Me agarró una desesperación. Estaba en San Isidro donde me tocaba el barrido. Volví lo más rápido que pude y cuando llegué el fuego había destruido toda mi casa.

¿Qué fue lo primero que hizo?

Pregunté por mis chicos, algunos los vi en la vereda, a los más grandes. Pero me tranquilizaron y me dijeron que todos estaban bien. Que los vecinos los sacaron cuando dormían.

¿Qué pasó en ese momento?

Me contaron otras personas que dos vecinos, uno que casi ni conocía y vivía hace poco en el barrio y otro más, entraron por el portón y luego derribaron la puerta para sacar a los chicos. Justo ese día tuve una señal o no sé que fue y no puse candado al portón. Si no fuera por mis vecinos, hoy mis hijos no estaban conmigo”.

¿Les dijo algo a esos vecinos?

Me agarró una emoción muy fuerte pese a que veía que no tenía nada de mis cosas. Que nada se salvó. Les agradecí y hasta hoy en día agradezco lo que hicieron, no cualquiera lo hubiera hecho.

¿Cómo continuó su vida desde ese momento?

Me ayudaron mis vecinos y la gente. Con ropa, calzados y cosas para los chicos porque nos quedamos con lo puesto. Una vecina me prestó una pieza para que pudiera dormir con mis hijos hasta que pude levantar otra vez una parte de la casa. Me trajeron maderas, saqué un préstamo para comprar materiales y así salí adelante, de a poco.

Hoy que lo piensa y ve como está de nuevo su casa, ¿qué reflexión hace?

Todavía me falta. Levantar algunas paredes, arreglar más el techo pero por suerte tenemos donde estar con mis hijos. Las cosas pasan por algo pero afortunadamente y gracias a Dios no fue una tragedia.

¿Le explicaron qué ocasionó el incendio?

Primero me dijeron que pudo ser en la cocina pero después que fue un cortocircuito en una habitación que no tenía nada, ni luz. Tal vez haya quedado un cable de conexiones que hizo mi marido.

¿Y justamente él dónde estaba?

Estaba separada hace un tiempo y se había ido. No funcionó y nos dejamos. Él se enteró de lo que pasó pero casi que no hay relación. Tampoco me ayudó con los chicos pero no se lo pedí y salía adelante sola, con mi trabajo y por mis hijos.

¿De qué vive o en dónde trabaja?

Trabajé muchos años con el programa de barrido y actualmente en un comedor. En otro barrio y de lunes a viernes. Después cuido de mis hijos, de que vayan todos a la escuela y trato de darle todo lo que pueda.

¿Alguno se acuerda de ese día o le dice algo?

Los más grandes sí. Cuando ven a esos vecinos le agradecen. Los chiquitos no saben nada pero cuando crezcan sabrán que tienen vecinos héroes.

Hoy, la mujer vive con sus hijos de 3, 6, 8, 15, 17 y 18 años quienes fueron rescatados aquella horrible mañana, además del más pequeño que todavía no llega al año de vida. Quedará ese día como una anécdota triste por todo lo que perdió, pero como reflexionó al final de la entrevista: “Las cosas materiales se recuperan, la casa también. Pero lo que nunca hubiera podido recuperar iba a ser la vida de mis hijos si morían y eso no se compara con nada”, concluyó.

Cortocircuito

Las causas del siniestro en su momento y según fuentes policiales, fueron chispas a raíz de un cortocircuito en una habitación desocupada y en la cocina. Como la casa era de madera el fuego avanzó muy rápido.

Milagro en San Onofre

Fuentes policiales en su momento indicaron que el fuego comenzó a expandirse mientras los seis hermanitos dormían. El humo los rodeó y la casa comenzó a derrumbarse. Con los segundos, la tragedia avanzaba sobre la familia y todo parecía conducir a un destino nefasto.

Un grupo de vecinos se solidarizó con la situación. Se percataron del siniestro y de inmediato se movilizaron. “Yo vi el humo desde mi patio. Entonces fui hasta la casa de la vecina y vi el fuego, había avanzado mucho. Sin embargo, entre todos los vecinos nos ayudamos y logramos sacar a los chicos”, relató José Oscar Gómez, uno de los héroes.

La vivienda familiar ubicada sobre la avenida Pueyrredón, construida en mampostería y madera con chapas de zinc quedó reducida a escombros. Los vecinos, al percatarse del humo alertaron a la dependencia policial, pero también decidieron actuar: “Echamos abajo un portón de chapa grande y la puerta, así logramos entrar a la casa y sacar a los chicos”, sintetizó Gómez.

El entrevistado relató que tomó entre sus brazos a los dos niños más pequeños. “El humo hizo lo suyo, ellos dormían y aspiraron mucho, pero por suerte pudimos sacarlos”.