OBERÁ. En medio de varios cortes en el servicio de agua potable en esta ciudad, que generó muchas críticas de los usuarios de la CELO en las últimas semanas, ya que la prestataria no puede abastecer la alta demanda de esta época del año, el ingeniero agrónomo Néstor Munaretto insistió con la alternativa de aprovechar el agua de lluvia.El profesional ya la había planteado esta propuesta en los últimos años, tal como publicó PRIMERA EDICIÓN oportunamente. “Estamos en diálogo con autoridades de la CELO y la Municipalidad, por ahí la urgencia es ahora, pero las soluciones que se están generando son a dos años y con una inversión muy alta (en referencia al acueducto para traer agua de Arroyo del Medio), sin embargo cada vez que llueve tenemos la solución de la provisión de agua si la hacemos infiltrar, si tenemos esa posibilidad, no dejarla correr”.Munaretto señaló que “el agua de lluvia viene de arriba y nuestra responsabilidad es manejarla, todas las fuentes (de agua) dependen de la infiltración, la micro y la gran cuenca no tiene infiltración porque cuando llueve en lugar de infiltrar para almacenarse en las napas o vertientes corre el agua, se escurre y se va, no hay un reabastecimiento de la fuente, el secreto para la disponibilidad es hacerla infiltrar y en las chacras, además de perderse hay erosión, y genera pobreza de suelo”.“No podemos perder 20 mil millones de litros de agua en Oberá cada año calendario de lluvia. De acuerdo a los informes de la CELO se potabilizan para la ciudad 2.500 millones de litros que es un 10% del agua que perdemos”, apuntó. Alternativa Para que esto sea un alternativa de abastecimiento, Néstor Munaretto sostuvo que “se debe hacer un sistema en serio, hay elementos que se pueden usar como el tanque, por ejemplo, y depende de la cantidad que cae se puede pensar en un reservorio mayor para no desperdiciar el agua.Hay que tener conciencia por donde pasa el problema de la falta de agua, es fundamental el cuidado del suelo y no hay profesores idóneos para enseñar a los chicos en las escuelas. La fuente de agua disminuye porque cada uno es causante de eso, hay que trabajar en pos de la infiltración, no puedo responsabilizar al intendente, presidente de la CELO o quien sea si yo en el techo de mi casa no dejo que infiltren 100 mil litros”, dijo el profesional.Al mismo tiempo y al sostener la misma idea que pregona desde hace varios años, aclaró que “hay que armar un engranaje y los dientes de ese engranaje debemos ser cada uno de nosotros que fuimos los que generamos el problema, entonces tenemos que ser parte de la solución. En Montecarlo hay una ordenanza que exige en las nuevas edificaciones una superficie de infiltración porque el agua caída del techo pasaba por la canaletas, se iba al cordón e inundaba las casas en el bajo y para evitar este problema decidieron hacer esto”, ejemplificó.Por lo que señaló que es necesario “organizar con la Facultad de Ingeniería, el Colegio de Arquitectos y los ingenieros en construcción, hay mucha inteligencia para aplicarla y ver si conviene hacer una cisterna común en la manzana o hacerla individualmente para aprovechar el agua de lluvia”.




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