ELDORADO. Tras cumplirse los alegatos en el marco del juicio oral y público que se le sigue a María Ramona Ovando por la muerte de su hija de tres años, y ante el pedido de cinco años de prisión por parte de la fiscalía (por abandono de persona agravado por el vínculo), el abogado de la imputada solicitó que la misma declare durante la jornada de hoy, donde está previsto que se conozca el veredicto. Fue durante la cuarta jornada del debate, llevada a cabo ayer -desde las 9 hasta las 15- en el Tribunal Penal 1 de Eldorado, donde además la defensa de Ovando, representada por el letrado Eduardo Paredes, quien es asistido por su colega Roxana Rivas, solicitó “la nulidad de la acusación y absolución de la acusada”. Los jueces pasaron a un cuarto intermedio hasta hoy a partir de las 8.30, cuando den a conocer su sentencia. El hecho por el cual la mujer llegó al banquillo de los acusados ocurrió en Colonia Mado, en marzo de 2011. La última palabra En su momento, cuando la audiencia se puso en marcha el 19 de este mes, la imputada se abstuvo de declarar, sin embargo hoy romperá el silencio a pedido de su defensa. “Ella está tranquila y serena, sabe cual es su verdad y está lista para darla a conocer”, adelantó Paredes, quien tras su alegato tuvo el reconocimiento de numerosas personas presentes en la sala, que están a favor de la libertad de Ovando (en su mayoría integrantes de organizaciones sociales y sindicales). La imputada hará uso de su derecho constitucional de “última palabra”, al dirigirse al Tribunal. Luego de esta medida la decisión estará en manos de los jueces Atilio León, Lyda Gallardo y el subrogante del fuero civil Juan Carlos Sosa, quienes pasarán a deliberar y a dar su veredicto.Con expectativas por parte de la sociedad se aguarda la resolución de las autoridades judiciales al frente del debate oral, por un caso que abrió la polémica en torno a la poca eficiencia del Estado con respecto a las políticas de ayuda sistemática a las familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad. “Todo indica que no hubo abandono”El abogado de María Ovando, Eduardo Paredes, tuvo como eje de su alegato una serie de planteos con respecto a la imputación contra su defendida y la evidente ausencia del Estado que derivó en el fallecimiento de la chiquita, solicitando la “nulidad de la acusación y la absolución”. Acerca del pedido de cinco años de prisión por parte de la fiscalía, Paredes indicó que “la acusación no está fundada porque no se sabe cuál es la conducta que le imputaron, incluso este problema se planteó al comienzo de la investigación, de la instrucción, porque todo comenzó en una denuncia basada en testimonios de la madre, cuando se sabe que no se puede utilizar, está prohibido por Ley, un testimonio de una madre contra sus hijo, por ello fueron excluidos del juicio. Luego se dijo que estaba acusada por la muerte de su hija cuando no se supo cuál fue la causa del fallecimiento. No está claro si la imputan por ir a trabajar y dejar solos a sus hijos o por dejar que tengan piojitos. Ella ganaba 170 pesos y era todo su ingreso mensual, con eso se rebuscaba. Tras escuchar al fiscal me di cuenta que le costó armar una imputación concreta o describir la conducta de Ovando, por lo tanto pedí la nulidad de la acusación. Acá quedó claro que a ella y a sus hijos el Estado no le brindó la asistencia que le correspondía por derecho, como ser la Asignación Universal por Hijo o el derecho a la identidad. El único documento que tuvo la nena fallecida fue el certificado de defunción. A ella la visitaron funcionarios y no se reparó en sus derechos, violaron sus garantías constitucionales. Todo indica que esta mujer trabajó para mantener a los hijos, que no fueron ni siquiera reconocidos por sus padres. No hubo abandono. Aquí hubo crueldad no solamente por la muerte de la niña por el abandono del Estado, también hubo crueldad contra María Ovando, que en estado puerperal tuvo que hacerse cargo de su hija chiquita gravemente enferma y de sus hermanitos, saliendo a trabajar y haciendo todo lo que podía, pese a sus limitaciones”. La acusaciónEn primer turno el fiscal de Cámara Federico Rodríguez solicitó la pena de cinco años de prisión para Ovando, fundamentando su alegato en que “durante el juicio se investigó un acto de crueldad manifiesta, teniendo en cuenta que nadie, utilizando como pretexto el estado de pobreza, el analfabetismo, la marginalidad o la subcultura, puede negar los deberes fundamentales a un niño. Además, la acusada ocultó el cuerpo y le mintió a todos”, explicó. Seguidamente el representante del Ministerio Público Fiscal hizo hincapié en que “se analizaron diversos matices en cuanto a la conducta de Ovando, como ser el estado de vulnerabilidad que tenía, para reducir el pedido a cinco años de cárcel, teniendo en cuenta que la figura por la cual está acusada contempla de entre 2 a 9 años de prisión”. Finalmente Rodríguez, en otro de sus pasajes de su extensa acusación (su alegato se prolongó por más de dos horas y media), dijo que “los testimonios también sirvieron para fundamentar que la imputada abandonaba a sus hijos y no les brindó asistencia, incluso en su lecho de muerte el hombre que era su pareja hizo un último pedido a sus familiares y a un periodista que ‘no le dejen los hijos a Ramona cuando ésta saliera de la cárcel’”. El alegato del funcionario judicial fue escuchado con normalidad por distintas organizaciones sociales que apoyan a la imputada, quienes hoy a partir de las 8.30 aguardan con expectativas la resolución por parte del Tribunal. El futuro de la imputada según la sentenciaFuentes judiciales señalaron que de ser absuelta María Ovando podrá iniciar los trámites pertinentes para recuperar a sus hijos, quienes actualmente se encuentran con quien sería su abuela paterna. Por otra parte, de recibir una condena podría en poco más de un año recuperar su libertad, teniendo en cuenta que hace más de dos años que se encuentra en la cárcel.Ovando llegó a juicio acusada del delito de “abandono de persona doblemente agravado por el resultado de muerte y por el vínculo”, que tuvo por víctima a su hija Carolina Ayala. La chiquita, que tenía tres años, fue vista con vida por última vez el 8 de marzo de 2011, cuando su madre la alzó en b
razos para llevarla al hospital de Puerto Esperanza (ubicado a más de veinte kilómetros de su domicilio).Nunca regresó. Sus restos fueron encontrados el 24 de ese mismo mes a orillas del arroyo Aguaraí Guazú, de Colonia Delicia, en medio de un malezal.




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