OBERÁ. Cuatro cooperativas que prestaban el servicio de mantenimiento y macheteo de líneas para la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá (CELO), a través de un contrato que los vinculaba con la entidad, reclaman el pago atrasado y piden explicaciones sobre la situación contractual.Según los trabajadores, el contrato que los vincula a la cooperativa tiene validez hasta 2014 y ante el incumplimiento del mismo demandaron judicialmente a la prestataria por cerca de 5 millones de pesos; 1.200.000 por cooperativas, según trascendió. Eduardo Duarte, uno de los afectados, dijo que “el problema con la cooperativa es contractual, todavía no entendemos cómo se suscitó, tengo diez años de referencia en la empresa, hay compañeros que tienen más y otros menos. En las primeras declaraciones el presidente dejaba entrever que tenía cierto encono personal contra nosotros, decía que en el equipo de limpieza se malversaron fondos y quedó ahí”, dijo en referencia a Carlos Miguez.Duarte manifestó que cuando Miguez “entró a la cooperativa el tema no era como pensaba porque había dicho que ganábamos un millón de pesos cada uno. El 10 de enero de 2012 se firmó el último contrato, se firma cuando vence el último; nosotros entendemos muy bien que es un contrato de locación de servicio y sabemos que hay una vida laboral. Nosotros no queremos ser empleados de la cooperativa, simplemente le prestamos un servicio, el último contrato vence el 10 de septiembre de 2014, este trabajo se hace por certificaciones, primero pasa por el jefe de líneas rurales, luego por el encargado, a la gerencia y recién llega al área pagos”, explicó.“Por mes cada cooperativa facturaba entre 18 y 19 mil pesos”, precisó. A la vez, añadió que “con ese dinero tenemos que afrontar gastos de movilidad, autos, personal, toda la estructura y cualquier daño civil lo cubrimos nosotros. Tenemos los contratos de empleados certificados en Rentas”, acotó. Duarte señaló que se reunieron “varias veces con el presidente Carlos Miguez para llegar a una solución pero a él no le interesa, jamás deberíamos haber llegado a esto”, sostuvo.“Trabajamos hasta junio y de ahí en adelante paramos porque ya dos meses antes no nos pagaban, mandamos notas al Consejo, a la administración y nadie se hizo eco, tampoco nadie nos echó, pero sí te dejan de pagar”, agregó Duarte.Por su parte, otro de los prestadores del servicio, Daniel Maidana, afirmó que “hace tres meses que no hacemos la limpieza y creemos que no hay gente trabajando en el mantenimiento de líneas rurales en estos momentos, de las cuatro cooperativas dependen cinco personas cada una, o sea, veinte familias están afectadas por la situación, hay gente que tiene familiares con discapacidad, sin obra social, tuvimos que vender bienes personales para afrontar esta situación y cumplir con la gente. Iniciamos las acciones legales, es desesperante, las cuatro estamos en la misma situación”, expresó.





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